martes, 19 de abril de 2016

JESÚS "CHÚ" RASGADO. Dos canciones que compuso en Petapa.




JESUS “CHU” RASGADO.  Dos canciones que compuso en Petapa.

Por Aurelio Altamirano Hernández.


Para Don Armando Guerrero Chichino, afectuosamente.

Semblanza de  “Chú”  Rasgado

Jesús “Chú” Rasgado, el célebre compositor istmeño, nació en Ixtaltepec, Oax., (México) el  11 de  enero de 1909 y falleció en San Juan Guichicovi el 28 de septiembre de 1948. Más  conocido como compositor, también  se desempeñó como  instructor de orquestas y bandas de música, principalmente en la región norte del Istmo de Tehuantepec, en la zona mixe (Zacatepec, San Juan Guichicovi y otras comunidades)  en los pueblos zapotecas de  Petapa (Santa María y Santo Domingo). En  Santa María Petapa   fue instructor de la marimba orquesta “Yoloxóxhitl” (“Flor del Corazón”, 1943) que estrenó varias  de sus canciones. Sus composiciones alcanzaron gran difusión llegando a ser muy populares, por ejemplo,  el bolero “Naela”.

 Chú, a quien todos llamaban cariñosamente  con ese solo nombre, acudía con frecuencia a  Santa María Petapa  a casa de  Lauro Mendoza, esposo de su cuñada Elisa Sosa. Su esposa Elodia  radicaba en el vecino pueblo de Santo Domingo Petapa, en donde vivían también doña Mónica Rasgado, mamá de Chú.  Doña Mónica se dedicaba al comercio del café en grano. En Santo Domingo vivían también los  hermanos de Chú:  Amando,   que tocaba el saxofón; Josué, que  ya mayor de edad se fue  a la ciudad de México y se dedicó al comercio; Alicia y “Minga” que ayudaban  a su mamá en las labores del comercio y del  hogar.

Se dedicó muy joven a la música, empezando por tocar instrumentos sencillos como la clave y los platillos, después de manera autodidacta aprendió a tocar la guitarra y todos los instrumentos de aliento, de cuerda y de percusión. Fue un verdadero maestro de música, pues aparte de que componía canciones, marchas, oberturas y otros géneros, él mismo hacía la instrumentación y entrenaba las orquestas. Le bastaba un trozo de papel y un lápiz para escribir en forma abreviada sus composiciones, por lo que muchos decían que él conocía una especie de  taquigrafía musical.
Tendría yo diez años de edad (1943) cuando conocí en persona a Chú Rasgado.  Era un hombre joven, de 28 años aproximadamente, --por lo que supongo que ha de haber nacido hacia 1915 y no en 1909 como se ha afirma en algunas versiones--,   blanco, de estatura y complexión mediana, cara bien proporcionada, frente amplia, mirada inteligente, bigote negro recortado y boca regular de fácil sonrisa. Vestía ropa clara, camisa de manga corta tipo chazarilla, sombrero de paja “panamá” y calzado abierto, de piel, tipo sandalia.  Una mañana, muy temprano, llegó a la casa “Chú” acompañado de mi hermano mayor y varios compañeros de parranda; mi mamá como es costumbre en el pueblo les sirvió café y pan. Todos estaban sobrios; años después fue que Chú derivó al consumo exagerado de licor, que finalmente acabó con este gran compositor y poeta.

Su canción “Virgen de la Asunción”

Hacia el año de 1943 compuso la canción  “Virgen de la Asunción” dedicada a la imagen religiosa (Asunción de la Virgen María) que se venera en Santa María Petapa; la letra es de Leopoldo Martínez, nativo del lugar quien  radicaba en Minatitlán, Ver.,  y   publicó el poema en el periódico  “La Opinión” de esa localidad. Supo Chú del poema dedicado a la patrona religiosa del pueblo y escribió la música, que por cierto es una de sus mejores composiciones; desde el punto de vista de la inspiración es una de las más melodiosas y técnicamente demuestra un conocimiento  completo de la profesión.

La canción dedicada a la virgen de Petapa permaneció olvidada mucho tiempo. Hacia 1952 la marimba orquesta “Yoloxóchitl”, la única que la conocía,  estaba prácticamente  disuelta.

 Aurelio Altamirano, uno de los pocos vecinos que junto con Anatolio Hernández se acordaban de la canción estudió música y pudo escribir la melodía; Anatolio escuchó la versión escrita y como fue amigo y contertulio de Chú y miembro de la marimba-orquesta que éste entrenó, confirmó su autenticidad; pero la letra permanecía  ignorada porque no se pudo localizar el periódico en que se publicó.

Años después, a finales del siglo XX, se localizó a Honorio Ruiz, que fue otro de los contertulios de Chú, con quien se reunían varios bohemios acompañados de una guitarra  a cantar  en las noches de luna. Honorio conservó en uno de sus cuadernos escolares la letra original de la canción, dictada por el propio Chú y de esta manera se recuperó.


VIRGEN DE LA ASUNCION
                                                      Música de Jesús “Chú” Rasgado
                                                      Letra de Leopoldo Martínez

Yo soy un hombre
Que nunca supo
Lo que es ser amigo
Y tener religión.
Y mis poemas
Son como hojas
Que arrastra el viento
Con su canción.

Virgen  de la Asunción de agosto,
Reina de mi corazón,
Hoy que me encuentro solo
Dame tu bendición.
Virgencita idolatrada,
Dueña de mi inspiración,
Quítame con tus manos
Las penas que traigo
 En el corazón.

En el pueblo de Petapa,
Tierra de alegres tradiciones,
Tus hijos con gran alegría
Celebran el quince de agosto.
Virgencita milagrosa
Te ruego con devoción:
Dame virgencita,
Dame hoy tu bendición.

Ya completa la obra fue instrumentada para orquesta por el maestro Ernesto Centurión, de Córdoba, Ver., e interpretada en las fiestas titulares de Santa María Petapa el 12 de agosto de 2014 por en el IV Concierto de Bandas Filarmónicas Juveniles integrado por adolescentes varones y señoritas de 7 Bandas de música, con cerca de 150 miembros, procedentes de  Juchitán, Espinal, Comitancillo, Unión Hidalgo, Laollaga,   Petapa y Guivicía. De esta manera se recuperó la canción que estuvo ignorada por 70 años.

La música de “Virgen de la Asunción” se adapta perfectamente a la letra sin sacrificar la cadencia de la melodía. Resulta difícil para un músico poco experto adaptar la música a una letra de otro autor  que tiene su propia métrica o no tiene ninguna; no es lo mismo poner música o letra a una composición propia; pero Chú superó las limitaciones y realizó con maestría la musicalización del poema.

“Virgen de la Asunción” es la única canción de Chú conocida hasta ahora, con letra de otro autor. Consta de tres partes: las dos primeras están escritas en modo menor y la tercera en modo mayor. De sus canciones  cinco están escritas en modo mayor: “Martirio”, “Cruel Destino”, “Punto final” “Renunciación” y  “Hace quince meses”, posiblemente haya otras, porque no todas las canciones suyas han sido difundidas y algunas han de estar irremediablemente perdidas.  Sus demás canciones están compuestas  en modo menor: “La Misma noche”, “Naela”, “María de Lourdes”, “Penúltimo beso”, etc.  


Su bolero “Hace Quince meses”.

El bolero “Hace Quince meses” de Chú fue escrita  en Petapa hacia 1945 y estrenada en una fiesta familiar efectuada en la congregación de Barrancones del mismo Municipio.  Anatolio Hernández que como se dijo antes fue alumno y contertulio del autor, y que tocó la canción en la marimba-orquesta conservó memorizada la música y Aurelio Altamirano la transfirió a la hoja pautada; pero de la letra original solo se conocía un  fragmento hacia  el año 2,002; no había  manera de conseguirla completa. A partir del escaso texto conservado y conociendo el estilo del autor se pretendió hacer una reconstrucción que, como es natural, resulta ser solo una aproximación a lo que entonces se pensaba que pudo haber escrito el  maestro Jesús “Chú” Rasgado.

HACE QUINCE MESES.
Letra y Música de Jesús Chú Rasgado.

Hace quince meses tú  me juraste
Que hoy vendrías a mí.
Por eso yo he venido
Para llevarte a donde yo nací.

Mi corazón está angustiado,
Sin tu amor no puede ya vivir.
El tiempo que te ha esperado
Le hace más difícil resistir.

Hace  quince meses
Que  yo te espero
Y sin saber de ti.
Hace quince meses
Mi amor sincero
Ha sido fiel a ti.

Escucha bien mi sentimiento
Que te expreso con esta canción;
En ella digo lo que yo siento
En mi gran desesperación.

(El texto en negritas es la única parte que se conocía del original  antes del año 2,002. El resto es un intento de reconstrucción propuesto por  Aurelio Altamirano Hernández).

La aparición  del libro “Así es la Vida…” CHU RASGADO. Biografía” de Ulises Luna (Ediciones Luna Cultural Istmeña, 2002) consigna afortunadamente la letra  original de “Hace Quince Meses” y así queda resuelta la situación que mantuvo ignorada la canción por más de cincuenta años.

HACE QUINCE MESES
Letra y Música de Jesús Chú Rasgado

Hace quince meses
Tú me juraste
Que hoy vendrías a mí.
Por eso yo he venido
Para llevarte
 a donde yo nací.

Mi madrecita ya lo sabe
Ya le dije que todo mi amor te di,
Hoy cumple justamente quince meses
Desde que te conocí.

Y si el cariño que te he dado
De tu mente lo has borrado,
Dímelo mujer antes que pida a Dios
La muerte de los dos.

 Sólo queda pendiente de definir la música correspondiente a los dos últimos renglones del texto,  o sea la “coda” de la melodía, sólo  4 compases finales que por falta de partitura original no se conoce con exactitud.

Petapa, Oax., viernes 11 de Marzo de 2016.


martes, 1 de marzo de 2016

DEBE INCREMENTARSE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN MÉXICO.



DEBE INCREMENTARSE LA INVESTIGACIÓN
CIENTÍFICA  EN MÉXICO.

         Es una necesidad inaplazable de la ciencia, en todas sus manifestaciones, la renovación constante y el acrecentamiento continuo de los principios en que funda sus trabajos cuando busca las verdades materiales e ideales que mejor sirven a la vida y la cultura.

         El estudio detenido de los hechos y de las ideas que tratan de interpretar a aquellos es lo que constituye la investigación y solo esta puede lograr la superación que necesitan todas las obras humanas.

         En nuestro país se puede ya hablar de un adelanto de la ciencia y de la técnica en grado muy considerable, en forma tal que no desmerece al lado de otros países bien adelantados en esos aspectos de la cultura. La industrialización emplea métodos modernos para incrementar la producción y se ponen ya los medios necesarios para tecnificar completamente las labores del campo, y si se mira el desarrollo de las actividades intelectuales en México, la fisonomía del mismo como  país culto, no deja lugar a dudas sobre la respetable categoría del mexicano.

         Nada más que se ha descuidado y se sigue prestando muy poca atención a la investigación científica, que debe correr paralela a la marcha ascendente de las producciones actuales. Todo lo nuevo obligadamente lo tenemos que tomar del exterior, porque aquí no se crea ni se puede crear si se mantiene ese estado de conformismo que padecen los hombres de ciencia mexicanos.

         Hay que reconocer que las condiciones materiales para el desarrollo de la investigación científica en México, no son de los mejores, ni siquiera medianamente aceptables. La situación es inadecuada si se exceptúa la limitada en que trabajan pequeños núcleos de estudiosos profesionales sin gran apoyo gubernamental ni de la iniciativa privada.  Por otra parte, hay escasa vocación científica en la mayoría de los estudiantes y profesionales de nuestro medio cultural, con grave riesgo para el desarrollo de la ciencia en nuestro país.

         Cuando se detiene la ciencia en una serie de conquistas, corre el riesgo de desaparecer, no obstante el florecimiento que cobren sus manifestaciones totales si solo es en torno de principios limitados, incompletos, inexactos y envejecidos y si señala nuevos rumbos a los hechos del porvenir.

         El deber mayúsculo de todos los que se dedican a las labores científicas es el de contribuir en alguna forma a integrar nuevas realizaciones que sigan elevando el caudal de experiencias útiles y el número  de las posibilidades de una vida mejor. Hacer algo para que la ciencia no se detenga, para que no se encierre en perenne repetición de técnicas, teorías y demás instrumentos de la producción material e intelectual, es lo que debe interesar en primer término a todo aquel que abraza una carrera científica, y hay muchos a quienes hay que recordarles e imponerles este deber en nuestro país.

         La revisión constante de los hechos e ideas que constituyen la ciencia es una obligación de quien adquiere la responsabilidad de servir a aquella por encima de cualquier otro interés.

         Para la ciencia es tóxico todo lo que tiene carácter rutinario, lo que no se sale de lo común y lo corriente, lo que nace, crece y perece en medio de lo mismo, con lo mismo y para lo mismo intrascendente; es venenoso para la ciencia la limitación arbitraria de sus alcances a la solución de problemas de solo una condición de lugar y tiempo y como consecuencia la repetición mecánica, la producción en serie de hechos e ideas anquilosadas que si algún día fueron ciencia ya únicamente son bagatelas intrincadas y de relumbrón, casi igual de valederas a las realidades del empirismo.

         Un importante aspecto de la investigación científica lo constituye un conjunto de actividades intelectuales que no requieren precisamente de máquinas, aparatos y demás instrumentos materiales para su desarrollo, como son las investigaciones filosóficas de primera mano, muchos cálculos matemáticos cuyo planteamiento técnico e incluso su realización práctica puede efectuarse aquí; algunos principios deben razonarse, en el terreno de la física y de la química, adelantando los trabajos que algún día el mejoramiento se las condiciones económicas del medio puede desarrollar y completar.

         Pero, si en esto que dejamos asentado y hasta en las investigaciones de las ciencias sociales no adelanta mucho, el signo es revelador de la existencia de un descuido, de una abulia y un desinterés, que no falta de capacidad para la ciencia, como es posible demostrar.

         Hay que combatir el limitado afán de los técnicos y conocedores de la ciencia, mexicanos, hay que condicionar el ambiente para que México pueda contribuir con algo nuevo en el terreno científico, porque puede hacerlo como se ha demostrado en otras ocasiones. No es gran cosa que aquí se armen automóviles, refrigeradores, televisores, radios, máquinas de escribir; que se envasen antibióticos, sulfamidas, vitaminas y hormonas o que se impriman aquí trabajos extraños. No. Lo importante es producir aquí esas cosas en su totalidad con materias primas de aquí de donde sea y procurar el mejoramiento de las mismas por medio del estudio sistemático que es la investigación científica.

         Numerosos hechos de los más nuevos, que marcan el adelanto de la técnica, de la ciencia y del arte, pudieron haber nacido aquí en México, de no ser por la desidia de muchos técnicos nuestros que se dejan anquilosar en tareas de la rutina más absorbente. Otros quizás tuvieron y tienen antecedentes autóctonos para honra del país, pero un condenable afán de considerar lo extranjero como mejor que lo nuestro y la estupidez de darle mayor crédito a una cosa si viene con etiqueta en lengua extraña y apoyada en un nombre que suena exótico, ha sido la causa de que no hayan sido tomadas en cuenta buenas realizaciones de México en el campo de la investigación científica.

         Es necesario, entonces, una consideración más seria del problema de parte de las instituciones que tienen la obligación de estructurar las bases del porvenir de la nación en los aspectos más importantes de la ciencia, buscando siempre colocar a México en el renglón de los que crean y dirigen las nuevas ideas y realizaciones.

Diario NOVEDADES, México, D.F., 1 de agosto de 1957.




LOS GRANDES INICIADOS.




LOS GRANDES INICIADOS
Por Aurelio Altamirano Hernández.

Este tema es uno de los más interesantes para el que quiera interiorizarse   en los más recónditos vericuetos de la cultura. Se refiere a personajes ajenos a la mitología y cuya existencia histórica está probada. Se trata de individuos  de una gran personalidad fortalecida por un intelecto excepcional  y una formación moral fuera de lo común, que dejaron huellas  de su pensamiento y de su acción en  el devenir de la Humanidad. Son mostrados como ejemplos a seguir o paradigmas de las alturas a que puede llegar el hombre común si el trabajo, el estudio y las  virtudes guían su vida.

En la mayoría de los trabajos sobre este asunto se hace alusión a  Rama, Krishna, Hermes, Moisés, Orfeo, Pitágoras, Platón, Jesús, Zoroastro, Buda, Mahoma, Kang Fut Ze ó Kung Fu tzu (Confucio), a quienes se atribuye en la mayoría de los casos la fundación de religiones; sin embargo,  es necesario mencionar  que  varios de ellos como Buda, Platón y  Pitágoras  fueron eminentes  pensadores  que no crearon una religión, Su obra tuvo un fuerte impacto en la filosofía, en las áreas de la ética y la moral, y en el mundo de la ciencia y las artes.

La lista mencionada es la que se maneja con mayor frecuencia; pero debemos pensar en que es solamente enunciativa, pues existen en la historia del pensamiento humano  grandes figuras que merecen ser consideradas como iniciadas en los más recónditos y  refinados conocimientos  de que es capaz el cerebro humano.  Es posible enumerar una larga lista de eminencias, pero podemos mencionar por ahora  como ejemplos a Lao  Tze,  Copérnico, Galileo, Leonardo Da Vinci,  Giordano Bruno, Goethe, Erasmo de Rotherdam, Gandhi,  Marx, Einstein  y queda pendiente de examinar una extensa galería de creadores  de la filosofía, de las ciencias y las artes.

Se les llama iniciados  porque de alguna manera  secreta, discreta, íntima o privada empezaron una nueva vida plena de grandes aspiraciones.   La iniciación la confiere una circunstancia especial  del individuo, relacionada  con la fortaleza del talento y la virtud, con la disciplina del carácter, el control del temperamento y el apego a los principios del conocimiento racional.  Las ceremonias que se practican en algunos  ritos simbólicos son útiles porque materializan para el neófito la entrada a un mundo nuevo, a un universo  en que los objetivos son muy elevados, que están por encima de lo común, y cuyo alcance sólo es posible para aquellos que saben poner toda la fuerza de su voluntad en el estudio, el trabajo y el cabal cumplimiento de las virtudes  y logran cavar pozos profundos  a los vicios.

Córdoba, Ver., 12 de noviembre de 2015. auralther2@yahoo.com.mx


ISMAEL RODRIGUEZ ARAGÓN. Educador-




ISMAEL RODRIGUEZ ARAGON,                      

Educador.      
  
Nació el 15 de diciembre de 1906 en Santa María Petapa, Distrito de Juchitán, Oax. (México). Sus padres: Samuel Rodríguez (español) y Juana Aragón (mexicana) Se graduó en la Escuela Nacional de Maestros, de la que fue profesor y Director. Realizó una especialidad en la Universidad de Columbia EE. UU. Fue profesor y director de la Escuela Normal Superior en donde reunió a un grupo de educadores de mucha valía. Fundó y fue director del Instituto Federal para la Capacitación del Magisterio; profesor de Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México; jefe de la Sección de Investigación Sociológica en el IMSS; socio fundador  y primer secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social: profesor de Historia en el Instituto Politécnico Nacional; colaboró en la Comisión Editora Popular  del Departamento Autónomo de Publicidad y Propaganda, del gobierno cardenista, que elaboró los primeros libros de texto gratuitos; participó en esta tarea con Adolfo López Mateos y José Clemente Orozco, entre otros.

 Su obra intelectual comprende sus  libros  y numerosos ensayos y artículos sobre temas de educación. Fue rector fundador de la Universidad Pedagógica Nacional.

Hombre sencillo y modesto, caballeroso, de una gran calidad humana. Alto, delgado, rostro siempre afeitado. Usaba sombrero de fieltro y trajes oscuros. Mereció la confianza del general Lázaro Cárdenas y fue amigo personal del presidente Adolfo López Mateos. En  una ceremonia de aniversario del IMSS estaba  el  presidente López Mateos en el vestíbulo del auditorio del Instituto, en  la avenida Paseo de la Reforma, con un grupo de altos funcionarios, antes de empezar la ceremonia,  cuando vio discretamente parado a varios metros al maestro Rodríguez Aragón;  se desprendió del grupo y fue a saludar y abrazar a su amigo con quien no se había encontrado  de varios años atrás. El maestro Ismael fue un hombre de ideas avanzadas que por sus  relaciones pudo haber destacado en el campo de la política, pero prefirió dedicarse al magisterio.

Lo conocí personalmente en 1957,  cuando un grupo de paisanos de Petapa organizamos en la ciudad de México la asociación cívica Acción Revolucionaria Petapense y el maestro Rodríguez Aragón  fungió como nuestro consejero y asesor. En la agrupación estuvieron también otros destacados petapenses como el coronel Feliciano García Rueda y el profesor Gustavo C. Hermesdorf, quienes junto con el maestro  Ismael y los líderes comunitarios del pueblo participaron activamente en la defensa del patrimonio municipal amenazado por invasores de tierras fértiles  venidos de varios lugares y por conflictos de límites territoriales con los municipios vecinos.

Me invitó a su casa adonde fuimos a bordo de su automóvil  europeo  que él mismo conducía y allí saludé a su señora madre, doña Juana Aragón, quien fiel a la costumbre del pueblo  usaba trenzas atadas con listón y vestía el sencillo traje tradicional que usa a diario la mujer istmeña: falda de tela floreada de algodón y huipil de muselina con discretos dibujos. Me preguntó la señora si yo hablaba el zapoteco de Petapa y como le contesté que sí platicamos ampliamente en el lenguaje nativo.

En la ciudad de México, en la colonia Condesa,  un Centro Cultural y Recreativo del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro  Social lleva el nombre del maestro. En Petapa, en el solar donde estuvo la casa en que nació se encuentra ahora  el Jardín de Niños “Emiliano Zapata”.  En Cancunul, Yuc., un centro escolar lleva su nombre.     
                          
Aurelio Altamirano Hernández. Petapa, Oax. Febrero de 2015.


domingo, 28 de febrero de 2016

GUSTAVO C. HERMESDORF. Promotor de la Educación.



GUSTAVO C. HERMESDORF.   
 Promotor de la Educación.                                  

El profesor Gustavo C. Hermesdorf nació el 12 de abril  1915 en Santa María Petapa, distrito de Juchitán, Oaxaca  (México) primogénito de Erasmo C. Hermesdorf , originario de Petapa y de Florinda Caba, nativa de Ixtaltepec. Trabajó como maestro de educación primaria y en las décadas de 1940 y 1960 laboró como funcionario de la  Secretaría de Educación Pública, en la  Dirección general de enseñanza primaria en los Estados y Territorios, dependencia conocida entonces como “Rurales”. Fue colaborador de los maestros  Lucas Ortiz, Ignacio Ramírez López y Claudio Cortés Castro que fungieron como titulares de la Dirección general. Poco tiempo después de su jubilación falleció el 24 de mayo de    1973. Sus restos reposan en el cementerio de su pueblo natal Santa María Petapa, Oax.
Es ampliamente conocido el apoyo que brindó al fomento de la educación en numerosas comunidades del país, particularmente en el Istmo de Tehuantepec. Los escritores Alberto Cajigas Lagner, de Tehuantepec y Gabriel López Chiñas, de Juchitán, fueron muy amigos suyos  y recibieron su apoyo para la difusión de sus obras literarias. A su oficina acudían  a saludarlo numerosos  maestros e inspectores escolares de diversas zonas del país.  

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En  Petapa promovió el mejoramiento de la educación primaria, elevando la categoría unitaria de la escuela primaria federal “Vicente Guerrero”, de un solo maestro,  a la de organización completa con una planta de 7 maestros incluyendo al director efectivo. En  los primeros años de la década de l950  a  dicha escuela acudían también los alumnos de los grados 5° y 6° de Santo Domingo Petapa y de El  Barrio, comunidades que entonces no contaban todavía con la estructura escolar para atender esos grados.
Fue importante la colaboración entre  los maestros Gustavo C. Hermesdorf  y Leopoldo Castillo Meneses, director de la escuela primaria en Petapa y originario de Juchitán para consolidar los adelantos de la educación en el pueblo. Ambos se esforzaron por lograr que se construyera el nuevo centro escolar, que se completara la plantilla de maestros y que se iniciara la formación de una generación de estudiantes que alcanzaron  más altos niveles de estudios en instituciones de educación  superior.
Su biblioteca personal la donó a la escuela primaria del pueblo, misma que sirvió de base para la formación de la nueva que lleva su nombre y que actualmente se encuentra ubicada en el palacio municipal. Cabe mencionar, para evitar confusiones, que el nombre que el maestro utilizó siempre para su identidad personal es Prof. Gustavo C. Hermesdorf, que se debe considerar y respetar como su identidad histórica.
Lo conocí personalmente. Éramos vecinos  en el pueblo. Trabajé a sus órdenes durante tres años en la SEP. Hombre honesto, inteligente, de una  gran capacidad intelectual, de ideas avanzadas, escrupuloso en su manera de vivir, impecable en su forma de expresarse, siempre fue un digno ejemplo para quienes lo tratamos de cerca. Su muerte fue una pérdida muy sentida, ocurrida en 1973 cuando estaba en plena madurez de sus grandes dotes de educador.

Aurelio Altamirano Hernández. Petapa, Oax. Febrero de 2015.




martes, 9 de febrero de 2016

Importancia de la Autoestima en la Tercera Edad.





IMPORTANCIA DE LA AUTOESTIMA EN LA TERCERA EDAD.

Por Aurelio Altamirano Hernández

Es muy frecuente en nuestro medio social subvalorar la ancianidad. Las personas de la tercera edad, en su gran mayoría, son de manera reiterada subestimadas y catalogadas como ajenas a la época, con lo que se quiere significar que no tienen papel a desempeñar en el desarrollo actual de la vida comunitaria. A esta situación han contribuido diversas circunstancias, entre las cuales podemos mencionar:
a)      El crecimiento demográfico desmesurado, que trae consigo el ensanchamiento de la pirámide poblacional en las áreas que comprenden a los niños, jóvenes y adultos. Esta población mayoritaria ejerce una fuerte presión y absorbe una gran proporción de recursos para la satisfacción de sus necesidades, dejando un margen muy reducido para los adultos mayores o ancianos que están en minoría en esta etapa de transición.
b)      La educación deficiente de las mayorías que apenas alcanzan en promedio un índice de escolaridad que no excede la instrucción primaria. Ha contribuido a crear este analfabetismo funcional la ausencia de planes y programas educativos que contribuyan a preparar al individuo no solo para la subsistencia, sino también para una existencia superior en la que tengan cabida relevante los valores que dan sentido a la vida humana.
c)      La misma autoinmolación de los viejos que renuncian a reconocerse como tales. A una gravísima falta de autoestima, de quererse a sí mismo y darse la importancia que se tiene. Empiezan ellos por no aceptarse a sí mismos, por no identificarse con su edad cronológica y psicológica, enseguida caen víctimas de la ignorancia propia y de su entorno, incluyendo su familia, después se enredan con los "slogans" de una publicidad mercantilista, consumista y machacona, que exhibe a la apariencia juvenil como el paradigma insustituible a conseguir... y sobreviene el desastre.
d)     Lo demás viene por añadidura. Lo peor es que se pierde la autoestima, la identidad y no obstante el gran valor de su experiencia laboral y humana son relegados al rincón de los trebejos o si bien les va a la vitrina de las reliquias de valor estimativo.
¿Qué hacer ante esta situación? Reconocer que somos viejos y apreciar la dignidad que conlleva el título. Asumir nuestras responsabilidades y derechos como fundadores de familias, forjadores de generaciones y testigos insustituibles de un mundo que parece haber perdido la memoria y la moral. Respetarnos y querernos a nosotros mismos como una forma de inducir a los demás a que nos respeten y nos quieran.
México, D.F., mayo de 2001.                          

YOLOXOCHITL, LA FLOR DEL CORAZON.



YOLOXOCHITL, LA FLOR DEL CORAZON.
Yoloxóchitl era una niña a quien le gustaban mucho las flores. En su casa cuidaba con esmero sus jardincitos, en el que lucían su exquisita fragancia y sus bellos colores los jazmines, las gardenias, azucenas, el nardo y el azahar, el geranio, el tulipán, la azalea,
las rosas, la violeta, el clavel, el cempasúchil, la dalia, el crisantemo, el heliotropo y el yoloxóchitl o flor del corazón. Sus padres y sus abuelitos y abuelitas la adoraban, pues aparte de hermosa era delicada de sentimientos y le gustaba mucho estudiar.
Las vacaciones las pasaba en el campo, en casa de sus abuelitos. Recogía flores de las praderas y con ellas hacía hermosos ramos que obsequiaba a su familia. Las flores también la adoraban; sus corolas se abrían en tiernas sonrisas a su paso y le decían palabras dulces que enternecían su corazón. Cada primavera, presurosas y alegres se hacían presentes en el jardín, en la pradera y en todas partes para contemplarla y recibir sus mimos y caricias. Entre ellas había una flor blanca, solitaria y misteriosa, delicadamente perfumada, que se llamaba como ella, Yoloxóchitl y que cultivaba. con especial devoción; ésta hermosa flor brotaba entre el denso follaje de un árbol vigoroso plantado en el centro del jardín y su aroma se podía percibir a varias kilómetros de distancia.
Todos los vecinos del pueblo la querían mucho, para todos tenía palabras gentiles y en la escuela también era muy estimada; sobresalía por sus altas calificaciones y su sonrisa inocente ponía una nota de alegría en sus juegos y entretenimientos.
El tiempo pasó y Yoloxóchitl se convirtió en una linda jovencita. Siguió siendo la chica bondadosa, amable y respetuosa a quien todos estimaban y rendían admiración. Una primavera conoció al amor de su vida, con quien vivió un romance apasionado y antes de Navidad de ese año se vistió de novia hermosa, con corona y ramo de azahares. Las flores de primavera siguiente se llenaron de gozo al saber que Yoloxóchitl había contraído nupcias. Vistieron de gala los jardines y la floresta toda roció de perfume los vientos.
Siguió moviéndose la rueda del tiempo. Pasó la primavera y el verano y el otoño refrescó con sus soplos los atardeceres. Llegó el Día de Todos los Santos y la gente se dispuso a recordar a sus fieles difuntos. No se podía ya comprar la cantidad de flores que acostumbraban llevar a sus seres ausentes; apenas alcanzaría cada quién un breve ramo de cempasúchil. Los tiempos eran difíciles; la pobreza reinaba en los hogares; las cosechas se perdieron por el mal tiempo y las plagas. Muchas fábricas y talleres cerraron sus puertas, la escasa producción no se vendía, despidieron a muchos trabajadores y la miseria llevó tristeza a los corazones. Miles de obreros se lanzaron a la huelga y seguidos de sus esposas y sus hijos desfilaron por las calles con voces de protesta por la injusta situación... Yoloxóchitl estaba triste. Su hogar también había sido lastimado por la situación.
Un día fue al mercado a surtirse modestamente de víveres. Curiosa se detuvo en la calle a mirar la multitud enardecida que agitaba pancartas con reclamos de justicia y profería insultos a las autoridades y a los detentadores de la riqueza ... Muy cerca de allí los cuerpos de policía aguardaban con escudos y macanas para repeler algún desorden. Angustiada no encontraba qué hacer, veía los rostros contraídos en rictus de rabia y rencor y eso le causaba profundo dolor. Ella, tan tierna, tan dulce, tan bondadosa, sintió que su mente y su corazón se estremecían de pena... Miró hacia todos los lados buscando qué camino tomar y en un arranque de inspiración brotada de lo más íntimo de su ser corrió al puesto de flores más próximo. Compró con sus escasos recursos todos los claveles, crisantemos, tulipanes y cuantas flores vio, suplicó a sus amigas las vendedoras a que le ayudaran a llevarlas y empezó a repartirlas a todas las mujeres que desfilaban en la manifestación. La sorpresa cundió entre la multitud; al principio, sorprendida la gente rechazaba el presente y fue necesario insistirles varias veces para que aceptara cada quién un ramo. Yoloxóchitl se sumó al mitin.
Nunca se supo de donde salieron tantas flores para tanta gente; pareciera que éstas se multiplicaron por arte de magia. Los bellos colores y el suave aroma que emanaba de sus pétalos alivió la angustia de los rostros y suavizó el ambiente... Brotaron sonrisas de aquellos rostros y el tono de las protestas cambió, sin dejar de ser enérgico exigió mejores condiciones de vida, respeto a los derechos de las mayorías necesitadas, pan y educación para todos como requisito inmediato para una vida mejor.
Al día siguiente regresó al mercado. De pronto un tumulto de mujeres sonrientes, vendedoras que la conocían y estimaban mucho por su lindo carácter, se abalanzaron sobre ella para abrazarla y felicitarla. ¡Se había resuelto la huelga a favor de los trabajadores¡ Las autoridades intervinieron ante los dueños de las factorías y se acordó mejorar las percepciones de los obreros. Las fábricas abrieron de nuevo sus puertas, empezaron a circular vehículos cargados de mercancía hacia todos los destinos, los puestos del mercado empezaron a llenarse de clientes y la sonrisa volvió a iluminar los rostros de las mujeres y los niños...
Los diarios comentaron ese día que nunca antes una manifestación pacífica había logrado tanto. Impresionó a todos que la multitud esgrimiera flores en lugar de palos y piedras y que firme en su decisión de alcanzar mejores niveles de vida exigiera atención de las autoridades. Estas decidieron retirar la policía y dejar libre paso a los manifestantes. Los líderes obreros dijeron discursos enérgicos y bien razonados; de parte de los patrones hubo buena dosis de comprensión y se allanaron las dificultades. No se podía sacrificar a los trabajadores, que son quienes producen la riqueza.
Lo que nadie supo decir es de dónde salieron tantas flores para apaciguar los ánimos exaltados el día anterior. Sólo pudo lograrlo la amiga de las flores, Yoloxóchitl, la flor del corazón.
AURELIO ALTAMIRANO HERNÁNDEZ.      
 México, D.F., junio de 2001.