domingo, 22 de agosto de 2021
REVOLUCIÓN Y CONTRARREVOLUCION EN MÉXICO. Introducción. Antecedentes. La República en Armas.
domingo, 15 de agosto de 2021
EL SISTEMA POLITICO MEXICANO. La lucha de clases en el periodo precolonial.
EL SISTEMA POLITICO MEXICANO.
AURELIO ALTAMIRANO HERNANDEZ
La lucha de clases en el
periodo precolonial.
Mucho antes de que se integrara México como una nación, ya
existían en su antiguo territorio habitado por varios pueblos de
diverso origen, las luchas de clases sociales y comunidades enteras por la
defensa de sus derechos como individuos y como colectividades. No existían organizaciones formales que
agruparan a personas identificadas por los mismos ideales, que se pudieran
llamar partidos, pero sí se podía establecer una diferencia por las condiciones de vida de cada conjunto.
El poder omnímodo del jefe, señor o cacique en cada región mantenía sobre los súbditos la
opresión y la manipulación que no daba lugar a manifestaciones de disidencia, ésta sólo se daba entre
gobernantes que se consideraban iguales, desembocaba generalmente en guerras que se decidían
por la fuerza de las armas o de la diplomacia.
Durante la colonización (1500 a 1800) se encontraron frente a frente dos conjuntos
de pobladores: de un lado los colonizadores que se amparaban en el derecho del
conquistador, protegidos por la Corona española y la Iglesia, y por el otro los
antiguos habitantes que fueron despojados de sus recursos del suelo y subsuelo,
campos de cultivo y minas, aguas y bosques, y tuvieron que optar para subsistir,
unos por el exilio forzoso a zonas montañosas y selváticas y otros por la
sumisión y la adaptación a las nuevas
condiciones imperantes.
No existía propiamente
un sistema político.
El único componente del sistema político de la colonia era la monarquía y sus leyes que se imponían de manera dictatorial. No existía el derecho
al sufragio, ni institución que se avocara a
elecciones. No existían partidos, sólo patrones o encomenderos y
siervos. Los criollos, hijos de español
y mujer nativa, disponían de algunas prerrogativas y constituyeron el
germen de una clase más politizada
que ayudó a la difusión de las
ideas libertarias.
Es hasta 1810, con el
inicio de la guerra de independencia, cuando surge la fuerza política de
ambos grupos contendientes: los insurgentes con claros conceptos de
reivindicación de sus derechos y los realistas que luchaban por conservar sus
privilegios. La lucha duró una década, tuvo su periodo álgido entre 1810 y 1815,
con Miguel Hidalgo y José María Morelos
y sus seguidores, y después se convirtió
en guerra de guerrillas en el Sur, con Vicente Guerrero a la cabeza de la
insurgencia.
Influencia de la
invasión francesa en España sobre la
guerra de independencia mexicana.
Los cambios políticos que ocurrieron en España a partir de la
invasión napoleónica a la península, contribuyeron a cambiar las condiciones de
la guerra de independencia del México
colonial. La influencia de las Cortes de Cádiz y del pensamiento republicano
que empezaba a cobrar fuerza en la metrópoli, contribuyó a la búsqueda de un
acuerdo que pusiera fin a la guerra y le confiriera a la nación mexicana un nuevo status político que fuera visto de conformidad por
la Corona española y los insurgentes.
Detrás de todo eso
seguramente estaba la intención oculta de separar de la monarquía peninsular a
México y todas las posesiones de España en América para formar un Imperio independiente, con el
perfil suficientemente poderoso para frenar los afanes expansionistas de
las potencias europeas. y de los Estados Unidos de Norteamérica.
Es cuando se
promueve, a instancias de las Cortes
españolas, la reunión del guerrillero insurgente Vicente Guerrero y el
jefe del ejército realista Agustín de Iturbide. Después de la reunión de
Acatémpan ( 10 de febrero de1821) y el Plan de Iguala (24 de febrero de 1821),
Iturbide y el comisionado de las Cortes
de Cadiz Juan O`Donojú, se reunieron en Córdoba, Ver., el 24 de agosto de 1821, para convenir en los acuerdos de esa fecha, que
indebidamente se llamaron “Tratados de Córdoba” porque nunca fueron ratificados
por las autoridades de ambos países.
Iturbide inauguró los
golpes militares para el cambio de regímenes en México.
Los acuerdos de Iturbide y O´Donojú en Córdoba (1821) no establecen la independencia de la nación
mexicana. Se propone la creación de un Imperio encabezado por Fernando VII, rey de España, o
en caso de que éste no aceptara, por un miembro de la nobleza peninsular. Si ninguno de estos personajes aceptara el
cargo, la Junta Gubernativa que se integrara con miembros notables de la
sociedad colonial, podría designar libremente al gobernante. De esta previsión se aprovechó
Agustín de Iturbide para proclamarse Emperador, mediante el motín organizado
por él mismo y realizado por el sargento Pío Marcha, el 28 de mayo de 1822, con una marcha militar acompañada de vecinos de la ciudad de México.
Córdoba, Ver., 15 de Agosto de 2021.
martes, 10 de agosto de 2021
EL SISTEMA POLITICO MEXICANO. Breves notas sobre su vigencia a mediados del Siglo XX.
EL
SISTEMA POLITICO MEXICANO.
Breves
notas de su vigencia hacia mediados del Siglo XX.
AURELIO ALTAMIRANO HERNANDEZ
El sistema político mexicano
es como un ancho río que tiene numerosos afluentes y del que se desprenden varios brazos que hacen cada cual su recorrido, unos para perderse al
disminuir su caudal en el desierto o el pantano y otros para reincorporarse sin pena ni gloria a la corriente principal.
Sigue una trayectoria zigzagueante como la de
cualquier canal de agua que encuentra muchos obstáculos en su camino, pero su
corriente principal, dominada por un partido hegemónico, señala con claridad su
curso.
Hasta ahora, no ha sido desplazado por otro que pudiera
operar como lo ha hecho el partido
dominante, maniobrando a derecha e izquierda un buen tiempo, un rato cargado a
la izquierda y más tiempo inclinado a la derecha.
Su origen data de la
fundación del partido nacional revolucionario (PNR) en 1929, cuyo propósito
fue reunir en un organismo de control a
todas o la mayoría de las corrientes que se autonombraban revolucionarias y que
con pretensiones de partido luchaban
entre sí para acceder al poder público.
Antes de esa fecha existieron numerosas
formaciones políticas que
enarbolaban banderas a cual más diversas,
encontradas y contradictorias. Casi
todas proclamaban la reivindicación de auténticos
anhelos populares, pero varias encubrían bajo las mismas proclamas las
aspiraciones de grupos interesados en conservar
sus antiguos privilegios.
Tras la renuncia de Porfirio
Díaz, provocada por la rebelión armada de Francisco I. Madero, la década
1910-1920 se caracterizó por la lucha armada entre los tres bandos que se habían formado al calor de la
inminente renovación de los poderes públicos en 1910: uno encabezado por el propio
Madero que se adelantó a su contrincante
Bernardo Reyes, cabecilla del otro grupo que aspiraba a la sucesión
presidencial y uno más dirigido por los “científicos” que se sentían legítimos
sucesores del viejo régimen.
El choque no se hizo esperar. Bernardo Reyes
fraguó el golpe militar del 9 de febrero
de 1913 y murió ese día, acribillado a las puertas del Palacio Nacional, cuando intentó tomar la sede del poder
ejecutivo. Madero murió asesinado el 22 de febrero traicionado por Victoriano Huerta, brazo armado de los leales
al viejo régimen, pero Huerta fue
derrotado en 1915 por los constitucionalistas de Venustiano Carranza.
Eliminados Madero, Reyes y
Huerta, quedaron en la palestra los seguidores de Madero apoyados por la División del Norte de
Francisco Villa, frente a los antiguos simpatizantes de Bernardo Reyes adictos
a Carranza, jefe del ejército constitucionalista. Hacia ambos bandos se
dirigieron los generales federales desplazados y los intelectuales que buscaban
acomodo tras el derrumbe del porfirismo. Carranza, receloso, guardó reservas en
la admisión de algunos.
No se podía hablar todavía de un sistema
político, porque el caos imperaba entre los bandos en pugna. No había un plan
general, ni programas de acción congruentes, que trataran de conciliar
intereses encontrados.
La convención de
Aguascalientes no logró aglutinar a los revolucionarios en un solo frente. No
tuvo mayor relevancia el acuerdo entre Villa y Zapata; Villa se llevó su
ejército al norte y Zapata se refugió en sus guerrillas. Carranza se mantuvo
inflexible. Las ambiciones eran muy fuertes y no hubo espacio para la
conciliación; es más, las contradicciones se agudizaron y la lucha amada se
recrudeció.
Villa fue derrotado, pero
siguió hostilizando con sus guerrillas a Carranza. El primer jefe del ejército
constitucionalista, obligado por las
circunstancias, proclamó las leyes
agrarias de 1915 y más adelante, con mayor visión, preparó la institucionalización de la vida
nacional con base en una nueva Constitución.
La dualidad que desde un
principio se manifestó en la concepción de los objetivos del movimiento social
iniciado en 1910 y sancionado en 1917 con la
nueva Constitución, llevó a los herederos y simpatizantes del viejo régimen a creer que habría
oportunidad de restaurar las antiguas prebendas individualistas, en tanto que
quienes luchaban por la reivindicación de las luchas populares amparaban
sus demandas en los artículos de
los derechos sociales de la Carta Magna.
Con la muerte de
Madero, de Zapata y de Carranza asesinados en Palacio Nacional, en
Chinameca y en Tlaxcalantongo, respectivamente, terminó la etapa de los
caudillos que llenaron la historia de la década 1910-1920.
Otro caudillaje surgió en el
horizonte político con el plan de Agua Prieta. Álvaro Obregón y Plutarco Elías
Calles dominaron la década de los veinte, con planes y programas que marcaron
la etapa constructiva de la revolución; pero
no se veía por ningún lado la esperada unidad revolucionaria.
Villa sobrevivió unos años,
en amnistía, sin plan ni programa, atareado en atender la hacienda que se le
entregó a él y sus escoltas. Fue asesinado en 1923 cuando mostró simpatías por
el candidato presidencial De la Huerta,
en momentos en que se gestaba un levantamiento militar contra Obregón y Calles.
Los restos de las antiguas formaciones
políticas de la etapa armada, partidos y partidetes locales, inspiradas en el maderismo, el carrancismo y
el zapatismo, además de los residuos virulentos del antiguo régimen,
ambientaron un clima de inestabilidad, de desconfianza y de rencor, que
desembocó, en 1923, en la rebelión de Adolfo de la Huerta, antiguo aliado de
Obregón y Calles; en 1926 en la
guerra cristera o Cristiada; en 1927 en la infidencia y conato de rebelión
de Francisco Serrano y Arnulfo R. Gómez y en 1929 en el levantamiento de José
Gonzalo Escobar.
Todos
los disidentes eran productos del mismo sistema caótico, alimentaban sus
raíces en el mismo fango y contaminaban
el ambiente social, económico y político causando enorme daño a la vida
nacional.
Se volvió indispensable
poner orden en el caos. Fue entonces cuando Calles ideó la fundación de un
partido nacional fuerte, sólido en su estructura social e ideológica, que diera
cabida a todas las corrientes revolucionarias y canalizara los esfuerzos hacia
los mismos objetivos. Nació así el partido
nacional revolucionario (PNR),
punto de partida del sistema político
mexicano, padre del partido de la
revolución mexicana (PRM) y abuelo del partido
revolucionario institucional (PRI) contemporáneo.
En la estructura del PNR se colocaron algunas corrientes progresistas, pero no
revolucionarias, que años más tarde, al
no obtener las ventajas que buscaban dentro del partido se volvieron disidentes
y acabaron por separarse. Hasta 1938 el PNR funcionó como eje del sistema. En
ese año Lázaro Cárdenas lo reestructuró
para dar origen al PRM, organismo
que mantuvo la dirección de la política
nacional hasta 1946, fundando su
hegemonía en las organizaciones campesinas, obreras y el elemento militar.
En 1939 se creó el partido de acción nacional (PAN), al que se alinearon las
corrientes llamadas de derecha, formadas por empresarios, comerciantes e
industriales, muchos de ellos afiliados
a las cámaras de comercio (CANACO)
y cámaras industriales (CANACINTRA). El clero político vio la oportunidad
de consolidar su influencia y apoyó de varias maneras al naciente partido. Otros
grupos políticos identificados con el sinarquismo y de clara filiación
nazifascista se acomodaron en el nuevo entorno. Años después al PAN se sumaron otras organizaciones
empresariales como la confederación
patronal de la república mexicana (CPRM)
y el consejo coordinador empresarial (CCE)
Así, en el escenario
nacional, se vieron frente a frente dos partidos políticos antagónicos. El PRM asumiendo la corriente popular
predominante en el régimen y el PAN convirtiéndose
en el abanderado de las causas de los
privilegios. Nuevamente surgió la
dualidad en la concepción del movimiento social surgido en 1910, pues ambos
organismos se decían herederos de las causas de la revolución. Mentiras de más
y de menos.
Uno de los mejores éxitos
del PRM en el campo de la economía
política fue la fundación del instituto
mexicano del seguro social (IMSS), en el que confluyen los factores de la
producción: empresas y trabajadores bajo la rectoría del Estado, con el fin de
institucionalizar el otorgamiento de las prestaciones establecidas por las
leyes laborales a los trabajadores y sus familias.
Años después el instituto del fondo nacional para la
vivienda de los trabajadores (INFONAVIT)
y el fondo para la vivienda seguridad y
servicios sociales de los trabajadores
del Estado (FOVISSSTE), creados
bajo los regímenes del PRI, han
contribuido junto con el IMSS a la
estabilidad social, ofreciendo soluciones a los problemas de la salud y la
vivienda.
Esas dos instituciones,
representativas de la política centro-izquierda apoyada por el sistema
político, han sido objeto de continuos ataques de las fuerzas económicas que
pretenden entregar a la inversión privada la prestación de los servicios de
salud y de vivienda.
Dos factores del bienestar
social, alimentación y educación, no han sido beneficiados de manera óptima por
el sistema político. Bajo el régimen del PRM
se creó la compañía exportadora e
importadora mexicana (CEIMSA),
conocida por sus llamadas tiendas reguladoras,
que fue transformada después por el PRI
en compañía nacional de subsistencias
populares (CONASUPO), fueron
criticadas por los comerciantes organizados en la CANACO quienes alegaban que
se les hacía competencia desleal. Las tiendas Conasupo fueron desaparecidas.
En el campo de la educación,
el Art. 3° constitucional original ha sido vulnerado por numerosas reformas que responden a los
intereses de los grupos de distinto tinte político que se han sucedido en la
administración pública central. La tendencia dominante en la actualidad es la
privatización de los servicios educativos, para lo cual se registra un avance
al deslindarse el gobierno federal del
financiamiento de la educación media (preparatoria y bachillerato) y superior
de las universidades.
El PAN, al principio, no se
enfrentó abiertamente al PRM por carecer de suficiente convocatoria, pero apoyó
de alguna manera a movimientos antigobiernistas como el partido revolucionario de unificación nacional que postuló la candidatura presidencial de Juan Andrew Almazán.
Así como al partido democrático mexicano de
Ezequiel Padilla.
En 1946, Miguel Alemán, apoyado por una fuerte
corriente de empresarios que se hacían
llamar nacionalistas y de una clase media aliada del régimen, y aprovechando la coyuntura que planteó el
final de la segunda guerra mundial,
dispuso la transformación de la vieja estructura partidista y creo el PRI, orientado desde entonces a
apoyar el desarrollo capitalista.
En la nueva estructura del
partido oficial, (PRI) a la confederación
nacional campesina (CNC) y las organizaciones obreras: confederación de trabajadores de México (CTM), confederación regional de obreros mexicanos (CROM), y la confederación
revolucionaria de obreros y campesinos (CROC)
se unió una heterogénea organización
llamada confederación de organizaciones
populares (CNOP). El elemento
militar conformado por oficiales y tropa, quedó aparentemente en segundo plano,
actuando como asociaciones cívicas
adherentes; pero a la cabeza del partido, en el comité central los generales
tuvieron presencia durante varios sexenios.
Fiel a sus orígenes, el
nuevo partido (PRI) se dispuso a consolidar un frente en el que tuvieran
representación las fuerzas políticas interesadas en unificar esfuerzos para acceder
a las nuevas oportunidades de la postguerra, entre éstas la industrialización
del país. Dio comienzo así la política del desarrollo
estabilizador, bajo las premisas de sustitución de importaciones,
control de salarios, control de precios, estímulos fiscales, inexistencia de huelgas y asimilación de líderes sindicales a
la burocracia. El desarrollo
estabilizador significó un pacto entre empresarios y sindicatos, bajo la
supervisión del Estado, para impulsar la economía nacional.
jueves, 7 de enero de 2021
ANALISIS IMPARCIAL DE DOS AÑOS DE GOBIERNO
ANALISIS IMPARCIAL DE
DOS AÑOS DE GOBIERNO.
Aurelio
Altamirano Hernández
El
triunfo electoral indiscutible.
El día primero de Julio de 2020, se cumplieron dos años del
histórico triunfo de la oposición popular en las lides electorales. Después de 110 años
de iniciado en 1910 el movimiento democrático que se consolidó con la creación
de la III República consagrada en la Constitución revolucionaria de 1917, podemos decir, a
pesar de la opinión contraria de la reacción conservadora y de los radicales de
la extrema izquierda, que la nación mexicana tiene por primera vez en su historia un gobierno
electo por las mayorías.
Los voceros de ambas
oposiciones, agrupados en el ala derecha o ultraderecha de los partidos PRI, PRD, PAN y sus satélites, y hasta algunos del
mismo partido MORENA así como muchos más diseminados en
diversos grupos políticos, señalan que 30 millones de votos no son la mayoría del padrón electoral, pero
no dicen que esos 30 millones sí son la mayoría de los que votaron en julio de 2018.
El resto de votantes se reparte entre los demás partidos satélites,
--éstos ideados irónicamente para dividir y confundir la elección--, además
de los miles de incapacitados y hasta muertos que aparecen en el padrón electoral. La
enorme masa de irresponsables que se
abstuvieron de votar, no cuentan
como fuerza ciudadana porque se
conforman con su estado actual o son fanáticos del “me importa poco quien gane, todos son iguales”.
Desde cualquier punto de
vista, desde cualquiera posición política, un triunfo arrollador de la
oposición es digno de ser examinado con atención por ganadores y perdedores,
para aprender lo no conocido y con lo
bien experimentado organizar las luchas
posteriores.
Un
plan de gobierno innovador en marcha.
El 1º de diciembre de 2020 asumió el poder un movimiento popular motivado,
entre otros, por los siguientes objetivos:
1) erradicar la corrupción o podredumbre en el
manejo de los presupuestos
públicos, 2) defender el patrimonio nacional, energéticos y minas y servicios
estratégicos que se han estado entregando al extranjero, 3) atención de los principales factores del bienestar social:
alimentación, vivienda, salud y educación de las clases sociales marginadas, 4) inversiones del capital privado y
extranjero con estricto apego a las leyes mexicanas, y 5) elecciones limpias, sin fraudes, que sean la expresión de la
libre voluntad popular.
Se dejó en segundo término, un tanto al margen,
otros factores del bienestar, como el
ingreso por empleo y las prestaciones sociales, la recreación y aprovechamiento
del tiempo libre, los derechos sociales consagrados constitucionalmente y la
seguridad y protección civil. Aunque se entiende que éstos reciben cumplimiento
en la medida que lo permite la atención de los temas prioritarios.
El despertar cívico del pueblo mexicano.
Sin prejuzgar las
posibilidades de que el partido que ganó las elecciones, pueda o no cumplir cabalmente con sus promesas y mejorar sus planteamientos, a lo largo del sexenio
2018-2024, podemos afirmar que la
derrota electoral de dos partidos (PRI y
PAN) de gran trayectoria política en el escenario nacional, representa el
despertar de la conciencia cívica de todo un pueblo que se creía fatalmente
condenado a permanecer atado a los caprichos de una oligarquía audaz y
depredadora. Sí, de una oligarquía en que degeneró hacia mediados del siglo XX todo el movimiento
revolucionario que tuvo destellos de avance democrático, realizado con
altibajos, en la etapa constructiva de 1920 a 1940 , en el periodo cardenista y
en la llamada década del desarrollo
estabilizador, 1958-1968.
El triunfo electoral de
MORENA en 2018 representa para ese partido un enorme capital político,
que bien aprovechado puede significar una verdadera revolución pacífica, que tanta falta a nuestro país, en un mundo convulsionado y proclive a
la guerra devastadora. Sería una lástima que se desperdiciara un gran esfuerzo
popular a favor de un movimiento cívico
transformador, si se diera la falta de
consolidación del partido, el
incumplimiento de las metas ofrecidas y
la ausencia de definición política
claramente popular y reivindicatoria. Ya sabemos que actualmente no existen aún
las condiciones objetivas y subjetivas para el establecimiento de un gobierno
francamente revolucionario en México. Ha habido y hay cuando más algo parecido
a la social democracia, la democracia cristiana o un ensayo de teología de la
liberación.
No
se puede esperar que haya milagros.
A dos años de distancia de las elecciones de 2018, es factible hacer
una evaluación del desempeño del nuevo régimen, en los aspectos económicos,
políticos y sociales. Es sabido que la maquinaria oficial es muy pesada y que movilizar todas las palancas y resortes
se lleva tiempo¸ por eso alguien comparó al gobierno federal con un “elefante
reumático”; pero si el nuevo régimen tiene metas y objetivos muy precisos,
existe la voluntad política de darles alcance
y se motiva el interés de toda la
burocracia en ese sentido, es posible descargar en todo el sistema la energía suficiente para mover con agilidad toda la estructura gubernamental,
y de esta manera presentar resultados significativos.
Los expertos de la
macroeconomía, o sea la economía en
grande, utilizan el concepto de Producto
Interno Bruto (PIB) para asignar un valor a toda la producción de bienes y
servicios de un país o región en el
periodo de un año. También utilizan el Producto per Cápita (PPC), o sea el ingreso
promedio por habitante (IPH) resultado
de dividir el PIB entre el número de habitantes del censo del mismo año.
Ambos términos, PIB y PPC se
usan para evaluar el nivel de desarrollo de los sectores primario (agricultura,
ganadería), secundario (industrias extractivas y manufactureras) y terciario (servicios en general), tomando
en cuenta también el consumo interno y la exportación.
Son
necesarios nuevos enfoques.
El titular del Ejecutivo, en
fechas recientes, ha señalado que tanto el PIB como el PPC no muestran con claridad el nivel alcanzado en el área del
bienestar social. En efecto, el PIB sólo da idea del volumen de la producción
de bienes y servicios, que por lo general está en manos de de la inversión
pivada (IP), los poseedores de los
medios de producción, personas físicas y
morales, dueños o concesionarios de campos de cultivo, bosques, reservas de agua,
minas, pozos petroleros, fábricas y talleres, y no dice de la participación del
grueso de la población en el disfrute de esos bienes y servicios. Por su parte,
el PPC es una cifra general inaplicable
a las diversas clases sociales de
la población, entre las cuales hay
diferencias muy marcadas en el nivel de desarrollo económico-social.
En mi opinión, los índices
de bienestar social se deben obtener de las cifras que arroje el desarrollo de cada uno de sus factores,
entre los cuales sobresalen la alimentación, la vivienda, la salud y la
educación. Además de la ocupación o empleo, el ingreso, la recreación y la
seguridad. El INEGI tendría el
compromiso de ampliar el Catálogo Nacional de Indicadores y con base en éste formular
la metodología para recopilar, organizar y examinar la información estadística nacional de cada uno de los
factores mencionados, con el fin de presentarlos en gráficas y tablas accesibles
a la población y útiles como instrumentos de evaluación cuantitativa para la formulación de los
planes de gobierno.
El
desarrollo económico afectado por diversos factores.
La tasa de crecimiento del PIB de 2018 fue una
vez revisada de 2.2% y en 2019 alcanzó
el -0.3%.
El PIB de México en el primer trimestre de
2020 fuede 277,226 millones de euros,con lo que México se ubicó como la economía 14 en el ranking del PIB
trimestral de 50 países estudiados.En el trimestre enero-marzo de 2020 la economía mexicana
registró una tasa de –0.03% , inferior al cuarto trimestre del año anterior que
registró una tasa de-0.06%. En general
los sectores productivos en México tienen
un bajo desempeño en los dieciocho meses del régimen actual. A mayo de 2020 se
registran cuatro trimestres consecutivos de contracción económica.
El sector primario, que agrupa agricultura,
ganadería, actividades forestales, caza y pesca fue el único que tuvo un
crecimiento de 1.1% en el comparativo
anual de 2019. El sector secundario, que comprende minería, industrias manufactureras, producción y distribución de energéticos, registró bajos
resultados
Es de tomarse en cuenta que
entre los factores que han influido sobre el comportamiento del PIB están la
depresión económica que afecta a muchos
países y de manera severa al nuestro,
y la pandemia viral que ha trastornado seriamente la economía y la calidad de vida de
la población mundial.
El primer semestre de
2020 presenta un panorama deprimido en
el cual han sido perjudicados los tres sectores de la economía nacional. Más de
80 millones de personas han sido confinadas en sus hogares para resguardarse
del contagio, las escuelas públicas y privadas suspendieron las clases,
numerosas empresas industriales y comerciales
consideradas no esenciales han cerrado sus puertas para contribuir a
mantener la sana distancia entre la población
Se produjo un incremento del desempleo porque
muchos trabajadores fueron despedidos
por el cierre de los negocios; las pequeñas y medianas empresas se ven en apuros para recuperar y mantener la planta productiva; los
pequeños comerciantes, fijos, semifijos y ambulantes y los trabajadores
asalariados de bajos e irregulares
ingresos, se han visto en situaciones muy difíciles con grave exposición a las
carencias de alimentos y mayor
exposición a la pandemia y las demás enfermedades endémicas.
El descenso en la economía mexicana en 2020 se señala
en 8.97% según cálculos del Banco de
México. El desplome del PIB se calcula en
-1.2% para el primer trimestre,
respecto al cuarto trimestre de 1919, y
se prevé que seguirá en descenso hasta el primer trimestre de 2021. El
Producto per Cápita de México está por
debajo de los primeros 40 países de un total de 50 encuestados.
En este escenario crítico,
destaca la política hacendaria que se ha significado por una campaña permanente
enfocada a la ´protección de los recursos para evitar los gastos superfluos,
promover la austeridad y sobre todo la recuperación de enormes cantidades de
impuestos, miles de millones de pesos,
ilegalmente retenidos por grandes empresas que se han aprovechado de
lagunas legales para evadir y eludir el pago de las contribuciones fiscales.
Eso ha creado, en el dicho de comentaristas de la oposición, una confrontación
que señalan como nueva, cuando en realidad esa confrontación ha existido
siempre, si bien ha sido disimulada por arreglos subterráneos que han conducido
a la impunidad.
Medidas
de emergencia para afrontar la crisis.
El gobierno ha estado
implementando varios mecanismos de apoyo económico para diversos sectores de
la población. Por ejemplo, a las pequeñas empresas con 1 a 10 trabajadores
afiliados al IMSS se les otorgó un crédito a la palabra por 25 mil pesos,
pagaderos en abonos con un rédito muy bajo a un plazo de cuatro años, con el
fin de mantener su nómina.
A los trabajadores del
campo de escasos recursos, se les ha
refaccionado con fondos para mantener los cultivos de autoconsumo; se
implementó un programa extensivo de reforestación con plantas frutales y
maderables para dar empleo a
trabajadores del medio rural y contribuir al mejoramiento ambiental; las
becas a los estudiantes de todos los niveles se mantienen, no obstante estar
suspendidas las clases; las madres de familia de las guarderías reciben apoyo
económico y las sociedades de padres de familia de las escuelas primarias han
recibido fondos para el mantenimiento de los planteles.
Los adultos mayores reciben
cada bimestre una pensión de 2,620 pesos, del cual se les han hecho adelantos
hasta el mes de octubre del año en curso, y a partir de enero de 2021 se incrementará a 2,700 pesos. Las entregas de dinero se hacen directamente
a los beneficiarios por conducto bancario, se evitan los intermediarios por la
nefasta experiencia de que en
administraciones anteriores los fondos llegaban mermados a su destino por prácticas ilícitas.
La entrega de estos recursos
a la población más necesitada cumple con una función social, la de paliar un
tanto la difícil situación económica de grandes núcleos marginados. Significa
apenas una porción de los beneficios que recibirían si el sistema de economía
política estuviera enfocado a privilegiar los derechos sociales en lugar de los
privados.
Pero tampoco se puede
proseguir en ese plan de redistribución de la riqueza social. El presupuesto nacional
debe dedicarse al fomento del patrimonio social
como son las comunicaciones, carreteras, ferrocarriles, aeropuertos,
puertos marítimos; a la construcción de escuelas de todos los niveles, a becas para estudiantes y profesionales y fomento de la investigación científica.
Esos recursos deben servir para incrementar la producción del campo con la
formación de cooperativas que utilicen el potencial de las tierras ejidales y
comunales; así como cooperativas de obreros y artesanos que operen plantas
productivas de diversos artículos de consumo popular.
Se debe procurar en el plazo
de 4 años que le quedan al régimen lopezobradorista sentar las bases para
recuperar la intervención del Estado en la totalidad de las empresas
paraestatales de carácter estratégico. Hace falta fomentar las tiendas de
interés social como las que patrocinó CONASUPO en años atrás, y las
tiendas sindicales que fueron
abandonadas, cuando el empresariado (Canaco) protestó por una supuesta y nunca
comprobada competencia desleal.
Situaciones
heredadas y su impacto en el equilibrio inestable.
Los trimestres tercero y
cuarto de 2020 se ven difíciles de remontar, por la incertidumbre que hay sobre
la evolución de la pandemia actual, por la
crisis económica y sus antecedentes que datan de tiempo atrás;
también por la amenaza latente de inundaciones, sismos, incendios forestales y
otros desastres recurrentes en la historia nacional
.El desempleo endémico en el
país ha incrementado la expulsión de mano de obra al extranjero, principalmente a EE.UU., en donde se alcanzó,
en 2018, la cifra de 38.5 millones de migrantes mexicanos. Ellos
en su mayoría se dedican a actividades agrícolas, manufactureras y de
servicios y de sus ingresos salariales envían
a sus familias en México remesas que superan los 35 mil millones de dólares
anuales. Este ingreso destinado a las
clases más necesitadas de nuestra población significa un apoyo muy importante a
la economía nacional.
Sin embargo, México no debe
estar esperanzado a que la exportación de mano de obra resuelva los problemas
de sobrevivencia de una gran parte de la población.
Un
grave incidente que parece premeditado.
Apenas inaugurado el
gobierno de MORENA, una oleada de miles de migrantes procedentes de Centroamérica,
principalmente de Honduras y Guatemala,
que buscaban ingresar a EE.UU, vía México, creo una situación de emergencia que
el gobierno mexicano afrontó con acertadas medidas diplomáticas, de protección
de los derechos y de salvaguarda de la dignidad nacional y de la solidaridad
con los países centroamericanos.
La
pandemia en fase de empeoramiento.
El año 2021 empieza con un
recrudecimiento del ataque de la pandemia Covid-19 que ha causado un enorme
daño a la población más de 100,000 defunciones, al grado de que prácticamente
se está en estado de alerta media en toda la extensión nacional, salvo dos
estados, Campeche y Chiapas, que están en una situación baja de incidencias. No se ha caído en el
endeudamiento acostumbrado por otros regímenes en estos casos, hay suficientes
recursos para adquirir las vacunas que ya hicieron su aparición y se están aplicando, en primer término al personal de
salud que está en la primera línea de batalla y se continuará en breve tiempo
con los sectores más vulnerables.
Promesas
de campaña en vías de realización.
Cuatro de los principales propósitos del régimen
lópezobradorista, el nuevo aeropuerto internacional de la CDMX, la refineria de
Dos Bocas, el Tren Maya y el ferrocarril interoceánico del Istmo, están en
marcha, a pesar de la situación de riesgo económico que implica destinar enormes cantidades de dinero a la atención prioritaria de la
salud pública. La construcción de la refinería de Dos Bocas busca aumentar la
producción de gasolina para el abastecimiento nacional a precios
antiinflacionarios, y el proyecto de rehabilitación del complejo petroquímico
pretende alcanzar la autosuficiencia en
derivados del petróleo. Todo eso está bien, está basado en la mejor intención y
es factible si se le aportan los recursos suficientes. Solo hay que prever las
maniobras de las transnacionales, que
acostumbran recurrir a prácticas desleales para dañar a las empresas
nacionalistas.
La construcción del Tren
Maya retoma un antiguo proyecto que
quedó relegado al olvido como otros a la caída del régimen porfirista. Ha
sido muy controvertido por la oposición, que ha argumentado daño al medio
ambiente, que es incosteable o
improductivo y otros motivos, con el supuesto de que sería mejor construir una
carretera en la misma ruta en lugar del tren. No tardará en definirse esta cuestión
al ponerse en operación completa el Tren de la Península.
La construcción del nuevo
aeropuerto de la CDMX es otro tema conflictivo que ha asumido el gobierno
actual y al que apuesta con toda su
capital político, al igual que la rehabilitación del ferrocarril interoceánico del Istmo, que
resultó dañado desde 1915 por la competencia desleal del Canal de Panamá.
El
panorama político doméstico e internacional.
En el escenario político se
apunta la contienda electoral que en junio de 2021 decidirá la nueva
conformación de los poderes ejecutivos y legislativos de varias entidades de la
Federación. El partido en el poder enfrenta un reto formidable y tiene que echar
mano de todos su capital político para buscar la confirmación de su presencia
mayoritaria, misma que le ha ayudado hasta ahora a sacar adelante buena parte
de sus promesas de campaña.
Por su parte, la oposición
ha renovado, ahora de manera abierta y declarada, una alianza de los tres
partidos más conocidos, con el fin de disputar el sufragio en las próximas
elecciones.
Una alianza de gobernadores
de la oposición, llamada Alianza Federalista, ha intentado desestabilizar el
ambiente político. Son una minoría que ha hecho mucho ruido a cargo de los
medios informativos tradicionalmente comprometidos con la derecha, aunque saben
bien que no se puede clasificar
honestamente al régimen actual como de izquierda o revolucionario. Es de
tendencia social demócrata, maneja la tolerancia religiosa como recurso político, aunque procura mantener cierta distancia con el
clero, sin caer en un laicismo declarado.
La creación de la Guarda
Nacional, implementada sin apego al concepto clásico de este tipo de fuerza
pública (solo necesaria para apoyar a las fuerzas policíacas en algunos eventos o al Ejército en caso de invasión extranjera), generó críticas que hablaron de
militarización del país. Esto no ocurrió porque toda la administración pública
siguió en manos de civiles, y solo parte de la misma, como las aduanas,
necesitaron la intervención de la fuerza pública para garantizar la aplicación
de la ley.
Lo que sí se dio fue la
formación de un ejército paralelo, aparentemente formado por civiles, pero
claramente militar y bajo mando castrense..
La inestabilidad causada por
la rebelión disimulada, disfrazada de desacuerdo administrativo, de varios
gobernadores, señalados como separatistas, al mismo tiempo que la agitación generada
en círculos del Ejército supuestamente
ligados a negocios ilícitos, dio la explicación o tal vez la justificación de
la Guardia Nacional, Todavía se habla, a veces sin ninguna base sólida, de la
existencia de militares golpistas.
Incertidumbre en el ambiente político.
,El desenlace de la contienda electoral de
2021 no se puede predecir con certeza,
hay varios factores que señalan la debilidad de ambos frentes. En los dos años anteriores todos descuidaron
la reorganización, unos embelesados en el triunfo y otros anonadados en la
derrota. Se ha incurrido en improvisaciones en ambos bandos, y con los
antecedentes no muy recomendables que arrastran varios protagonistas de primera
línea, el descontento y la incertidumbre se cargan en el Debe de los que
pecaron contra las aspiraciones democráticas.
Cuenta también con bastante
peso el entorno internacional. El triunfo de los demócratas en EE.UU. , exhibe
un abanico de posibles cambios en el manejo de las relaciones económicas y
políticas entre México y el vecino del norte. Aunque es bien sabido que los dos
partidos yanquis son las dos caras de la misma moneda.
En este escenario, el gobierno mexicano estará
atento a los equilibrios del poder en el
ámbito mundial y tendrá que aprovechar las mejores coyunturas para mantener la
estabilidad económica y política y avanzar en el fortalecimiento de la
independencia y la soberanía nacional.
Córdoba, Ver., 5 de Enero de 2021.