sábado, 7 de noviembre de 2015

POR QUÉ MÉXICO SE ESCRIBE CON "X"




POR QUÉ MÉXICO SE ESCRIBE CON X.

Por J. Altamirano Hernández

         Es interesante observar que hasta en los detalles al parecer insignificantes, surgen disímbolas tendencias en la concepción y realización de hechos ligados a la tares de forjar la personalidad de nuestro país, y que las corrientes progresistas buscan integrar nuestra nacionalidad con perfiles propios y distintivos que dan la imagen de México como país de sana individualidad característica ante el mundo civilizado.

         Hay que reconocer que poco cuentan las palabras frente a los hechos, y que, en cierto modo, lo mismo da escribir México, Méjico, o Mégico, si por encima de todo eso se tiene una concepción de nuestro país como algo entrañablemente nuestro, como entidad material y moral estrechamente ligada a nuestra conciencia, a nuestro afecto y a nuestro interés de contribuir a su elevación como la tarea enteramente patriótica, pero, cuando existen hechos, materialidades difíciles de esconder, que apoyan a palabras de construcción marcadamente tendenciosa, que buscan deliberadamente alterar la fisonomía característica de un objeto, hay que sospechar latencia de mala fe en ellos, o, en el mejor de los casos hacerlas hijas de una ignorancia que de ingenua a condenable, y que puede ser consecuencia de una debilidad por las cosas que rinden culto al “snobismo” o por descuido personal bastante intolerable en las cosas del lenguaje.

         Andrés Henestrosa toca con justificado coraje el tema del México escrito con “j” y de paso arremete contra los que rinden deliberado homenaje a un interés de eliminar de todo mexicano los residuos respetables de nuestras civilizaciones autóctonas. Alfonso Junco no ha hecho esperar la respuesta contraria a la defensa que se hace de la conservación estricta de la “X” en la  escritura del sustantivo México y de sus derivados. La respuesta  de Junco a Henestrosa está en el artículo “Juárez  no fue nieto de encomendados ni precursor del franquismo”, del sábado 3 de agosto, en Novedades.

         Es necesario aclarar que si México se escribe con “X”  es  porque   se sigue una saludable regla gramatical que pide respeto a la raíz etimológica de una palabra en su construcción, y bien sabido es que la palabra “mexitl”, de origen nahoa, de la que deriva el nombre México, no admite ninguna otra letra fuera de la “X” para respetar su natural prosodia. Está bien que en no pocos vocablos de la lengua castellana se huya de aquella regla para presentar una escritura que no concuerda con la ortografía de las raíces etimológicas de las palabras, cosa admisible si se toma en consideración la vejez de la lengua y las numerosas transformaciones morfológicas  y semánticas que ha sufrido a través de los tiempos; pero en lo  que toca a México, que es una palabra relativamente nueva en el diccionario, con raíz lingüística perfectamente establecida y que no justifica cambio alguno en su escritura, no resulta desde cualquier punto de vista lógica la suplantación de la “X” (letra que más se acerca a la indígena de pronunciación casi “cs”) por una “J” advenediza que, lejos de servir a la correcta pronunciación de la palabra México (repetimos: la “X” casi “cs”) únicamente   sanciona como válida una degeneración de la pronunciación de la misma.

         Es necesario reconocerlo; degeneró primero de México la pronunciación hacia Méjico y hasta Mégico que algunos autores emplean, y, estas pronunciaciones derivadas del antigua “mexitl” de los nahoas, se acomodan a la prosodia empleada por comodidad o por una supuesta eufonía,  en el lenguaje de los que no aceptaron de buen grado la pronunciación indígena de México (casi Mécsico)  original, y que esta degeneración en la pronunciación se ha extendido inevitablemente, desde entonces, en el México común y es en ella en donde se apoyan quienes escriben México con “J”.

         Si se ha adulterado la pronunciación de México a Méjico, siquiera hay que conservar la escritura correcta, que es con “x”, y si Juárez y muchos hombres distinguidos de la historia de México se supone que han empleado la “J” al escribir el nombre del país  no quiere decir  esto que se justifique el empleo indebido de la “j” porque a los estadistas, como a mucha gente más, no obstante la más amplia cultura que se les suponga, no se les puede exigir atención a ciertas delicadas minucias de la lengua como para erigirse ello en autoridades de la materia. En los que sí es condenable, hasta cierto punto, el descuido, es en los escritores, de los cuales  Alfonso Junco cita cuidadosamente algunos.

         Indudablemente, Andrés Henestrosa, lo que condena es el deliberado propósito de algunas gentes al escribir México con “J”  para alterar un símbolo patrio, y a ese  malintencionado afán de borrar lo mexicanista de nuestras cosas buenas, y naturalmente no a la ignorancia que puede presentarse en cualquier colegial de primera enseñanza o en persona con mala ortografía. Lo que condena es ese interés de personas con alguna cultura reconocida, que busca todos los medios posibles y hasta los imposibles para quitarle fisonomía propia a nuestro país, como un medio de uncirlo al yugo económico y político de otras potencias.

         Por otra parte, es conveniente conceder validez a cualquier transformación lingüística, si sirve a los intereses progresistas de la cultura, y por otra no, por ningún  concepto, si únicamente se inspira en equívocos fines.  Las palabras se transforman por necesidad, pero no deben transformarse por capricho o voluntad enfermiza de las gentes.

         Si la introducción de la “j” o cualquier otra letra o palabra, sin justificar alguna, en nuestro léxico, sirve al malinchismo, a esa estúpida adoración de lo exótico, se debe condenar como debe condenarse y atacarse la inicua explotación que  los malos extranjeros de Asía, Europa y América misma, realizan al mexicano y sus riquezas.
                         
          Tal vez, después de todo, la “x” no signifique tanto para México, pero lo que sí no puede perdonarse es la suplantación que se pretende y se logra a veces realizar, de sus auténticos valores, por gentes del tipo de aquellas –que Alfonso Junco ensalza--, que desearon la independencia también, pero no como la quisieron Hidalgo, Morelos y otros creadores auténticos de nuestra nacionalidad, en torno a los ideales más caros del pueblo, sino como interesados en arrancar de las vilezas de España una joven nación para instaurar en ella una oligarquía dentro de la cual no fueran segundones de una política expoliadora de allende el mar, sino los meros amos y señores.

          Hay una cosa que deben siempre recordar los que traicionan a México, que este, con “X o sin ella, se eleva cada día más sobre su miseria y muestra al mundo sus potencias formidables para cumplir con todas las exigencias nobles de la civilización de hoy y del futuro.

NOVEDADES, 8 de agosto de 1957.




LA VIDA FECUNDA DE DIEGO RIVERA



LA VIDA FECUNDA DE DIEGO RIVERA

Por J. Altamirano Hernández

            Diego Rivera, el gran muralista mexicano, innovador del arte pictórico mundial, dejo de existir, a las 11:20 horas del domingo  24 de Noviembre de 1958, en la ciudad de México, cerrando así toda una época de la pintura mural revolucionaria a la que su nombre se encuentra ligado indisolublemente en todo el mundo.

            Siendo uno de los más grandes pintores de todos los tiempos, quizás el último con una producción genial, riquísima en extensión y en contenido ideológico y sobre todo identificada con los ideales reivindicadores de las masas populares, Diego Rivera conservó siempre la sencillez y la modestia característica del pueblo humilde, de cuyo seno surgió a la conquista del respeto, la admiración y el cariño del mundo entero.

            SUS AÑOS INFANTILES.

            Diego Rivera nació en la casa número 8 de la calle de Pocitos, en la ciudad de Guanajuato, Estado del mismo nombre, en la República Mexicana, el 8 de Diciembre de 1886. Su padre, Don Diego Rivera, ejercía la profesión de químico y además trabajaba como maestro rural y como editor de un periódico de ideas liberales. Su madre, Doña María Pilar Barrientos, fue una humilde señora muy devota de la religión cristiana y cariñosa mujer que contribuyó a formar en su hijo Diego  un buen carácter de simpatía hacia el bien y hacia los humildes.

            Los seis primeros años de su vida los pasó en su tierra natal, conviviendo con los mineros y los hombres del campo y desde entonces datan ya las primeras manifestaciones de vocación artística.

            SU VIAJE A LA CAPITAL DE LA REPÚBLICA.

            En 1892 hizo el viaje a la ciudad de México con el fin de irse abriendo paso en la vida y en 1896  se inscribió en la Academia de San Carlos, para estudiar pintura, pero de este plantel se retiró en 1902 manifestándose rebelde a las condiciones rígidas que las autoridades educativas de esa institución pretendían  imponer a los estudiantes.

            SALE BECADO AL EXTRANJERO.

            En 1907, el gobierno del Estado de Veracruz, al frente del cual estaba Don Teodoro Dehesa, a raíz de la primera exposición pictórica de Diego Rivera, le concede una beca para estudiar en España, y ese mismo año ingresa a la Academia de Madrid. De 1908 a 1909 se va a radicar en París y viaja por varios países de Europa: Bélgica, Holanda, Inglaterra, para regresar a México y exponer nuevamente sus creaciones.

            En 1911 regresa a España y se establece en París, en donde realiza otra exposición de sus obras antes de partir para Cataluña, España. En 1912 regresa a París y al año siguiente ejecuta trabajos siguiendo la escuela cubista, algunos de los cuales se cotizan ahora a precios fabulosos. En 1914 realiza un viaje a Mallorca y luego vuelve a Madrid, en donde exhibe juntamente con Marie Blanchart.

            De 1915 a 1920 radica en París y se muestra insatisfecho de la escuela cubista y acaba por abandonarla para entregarse de lleno a sus ideales renovadores en el mundo de la pintura. En 1920 regresa a México y en el término de un año dio cima al primer capítulo revolucionario de su obra fundando el Sindicato Mexicano de Pintores, juntamente con José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.



            PRINCIPIOS DE SU OBRA MAGNIFICA.
           
            En 1922 inicia la gran pintura mural, terminando en ese año una serie de frescos que adornan el antiguo edificio de la Universidad de México ocupado hoy por la Escuela Nacional Preparatoria y comenzando una serie más en los corredores del edificio de la Secretaría de la Educación Pública.

            Cuatro años después, en 1926 principia otra serie de cuadros revolucionarios en la Escuela Nacional de Agricultura, de Chapingo, obra a la que da cima en el año de 1927. En este año hace un viaje a la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, hasta donde había llegado ya su fama de pintor, invitado por la Comisión de Educación Política de aquel país.

            Tres años antes ya había manifestado ideas simpatizadoras del comunismo y en 1927, con motivo de su viaje a Moscú no cupo duda alguna ya sobre su filiación política, que conservó hasta su muerte.
           
            En 1928 se casa con Frida Kahlo, su tercera esposa, después de haberse divorciado sucesivamente de Argelia Beloff y Guadalupe Marín. Al año siguiente, en 1929, pinta murales en el edificio del Departamento de Salubridad Pública, y en el Palacio de Cortés de Cuernavaca, Morelos.

            SU CONSAGRACIÓN COMO PINTOR MURALISTA.

            En 1929 comienza a trabajar sobre los frescos que adornan la escalera principal y los corredores del Palacio Nacional, obra que dio término, en su parte inicial, en 1953. En 1930 va a los Estados Unidos de Norteamérica y expone sus pinturas de caballete. Es contratado para pintar murales en la escaleta del Stock and Exchange Luncheon Club de  San Francisco, Cal, en 1931, además de otros murales intitulados “Los Trabajadores Plásticos en el Trabajo” y “Cosecha de los Frutos” realiza una exposición en Nueva Cork.

            En 1932 se presentó en la Academia de Música de Filadelfia un Ballet de Carlos Chávez y la escenografía y trajes estuvieron a cargo de Diego Rivera. En ese mismo año inaugura una serie de 17 frescos sobre industrias en Detroit y comienza otra serie en el Rockefeller Center, que fueron destruidos después porque apareció en ellos un retrato de Lenin.

            Inauguró al año siguiente, en 1933, una serie de 18 frescos sobre los movimientos revolucionarios de los Estados Unidos y en 1936 realizó otros frescos en el Hotel Reforma de la ciudad de México. La reconstrucción en el Museo Nacional de Artes Plásticas de México, del mural destruido en el Rockefeller Center, se ejecutó en 1935.

            En el año 1940 participo en la Exposición Internacional de San Francisco y realizó una serie de 7 frescos sobre la ciudad de Nueva York. Se conserva en esta ciudad, en el Museo de Arte Moderno, una obra de Diego Rivera, réplica de su mural “Zapata” que se encuentra en el Palacio de Gobierno de Cuernavaca.

            DIEGO RIVERA EN LA CUMBRE.

            En 1940 su prestigio era ya internacional sin asomos de duda. En 1944 pintó para el Instituto Nacional de Cardiología, en 1947 para el Hotel del Prado y en 1949 se realizó la Exposición Nacional de sus 50 años de pintor, estando presente en la ceremonia inaugural el Presidente de la República.

            De 1951 a 1952 realizó un mosaico pictórico en la caja de distribución de las aguas del Río Lerma. En 1951 salió su famoso mural “Pesadilla de Guerra y Sueño de Paz” a la luz pública, siendo cuestionado después dicho mural por el Instituto Nacional de Bellas Artes. De 1952 a 1953 pinto el mural del Teatro de los Insurgentes, despertando una vez más la atención pública en torno suyo por haber pintado en la gabardina del cómico “Cantinflas” la figura de la Guadalupana. De 1953 a 1954 realiza murales en el Hospital de la Raza y en este último año pinta otro mural particular llamado “Las Posadas” y uno transportable intitulado “Gloriosa Victoria”. Posteriormente ejecutó su grandiosa obra de mosaico ornamental en la Ciudad Universitaria de México, que iba a comprender también una serie de murales esculpidos en piedra, sobre la historia del deporte en México, en el estadio Olímpico de aquel centro de estudios.

            LA TRAGEDIA DEL ARTISTA.

            Diego Rivera pensaba retirarse de la pintura a los sesenta años, pero no pudo realizar su idea. En los últimos años de su vida la parálisis de su mano hizo  pensar en el término de su producción, pero aún enfermo, Diego siguió pintando y realizando obras monumentales. Varias semanas antes de su muerte, una tromboflebitis inmovilizó su mano y brazo derecho y se inició la etapa crítica de su organismo en lucha contra la muerte.

            SUS TRABAJOS TRUNCADOS.

            Proyectaba pintar en el Castillo de Chapultepec un mural en una superficie de 60 metros cuadrados sobre la Independencia Nacional. Se mandó a construir un muro especial para tal fin bajo su dirección, pensaba que este iba a ser su obra cumbre. Iba a pintar 23 murales en el Palacio Nacional, de los cuales dejó terminados 8. Dejó en proyecto un cuadro mural sobre Cuauhtémoc en una superficie de 50 metros cuadrados en el ala Sur del tercer piso del Palacio Nacional. Los 23 cuadros murales en el Palacio  iban a comprender el pasado azteca y la Revolución de México. Un museo, proyectado para él, en San Pablo Tepetlapa, D.F., y otro en Coyoacán, son otros de sus trabajos que no fueron terminados. 

            SU LEGADO A MÉXICO.

            Además de la gloria que México recibe de Diego Rivera, el legado material del pintor genial alcanza la suma de catorce millones de pesos en joyas arqueológicas, arquitectónicas, y de otra índole artística,  manejados en fideicomisos por el Banco de México como administrador de esos bienes, legado a la nación mexicana por el pintor.

            Las joyas arqueológicas se encuentran en la casa de la extinta Frida Kahlo, su tercera esposa, en Coyoacán y las demás en el edificio piramidal que mandó a construir en San Pablo Tepetlapa, D.F. Llamado “Anahuacalli”. Entre las joyas del arte antiguo mexicano se encuentra una estela teotihuacana, figuras de barro de Tlatilco, jades olmecas y otras joyas valiosas de todas las culturas prehispánicas de México. Suman las piezas artísticas más de cuarenta mil ejemplares de los cuales, únicamente las joyas arqueológicas valen de 1.5 a 4 millones de pesos. 

            CARÁCTER DE SU PERSONA Y DE SU OBRA.

            Diego Rivera fue siempre sencillo, como los verdaderos grandes. Hondamente humano y simpatizador de los de abajo. Gustaba de la publicidad, dado su carácter festivo, nunca le faltaron motivos para conseguirlas con la facilidad que hacía posible su obra genial reconocida en todas partes. Su obsesión eran la historia y las mujeres. Pintó preciosos murales de contenido histórico e ideológico de grandísimo valor.

            Vestía sencillamente de overol y no hizo nunca ostentación de sus bienes materiales para fines ajenos a su modestia. Gastaba bromas a menudo y era gran aficionado a la mentirilla graciosa que hacían decir de él “un niño grandulón” un hombre de cuerpo crecido, con mente genial pero con alma de niño. Seguramente ningún otro pintor ha realizado obras de tal magnitud como la suya. Sirvió al muralismo como ningún otro pintor, renovando su contenido y su forma de manera sorprendente. Su obra ha quedado magistralmente plasmada es más de 30 mil metros cuadrados de pintura.


            Le gustaba la verdad histórica y fue por eso que trataba siempre de reproducir con fidelidad, los rasgos de los personajes que pintó. El Museo Nacional de Historia de Chapultepec le mandaba reproducciones de retratos de los héroes nacionales y todavía ahora antes de su muerte estaba lista otra colección para él. Reprodujo el mural del Hotel del Prado la célebre frase de Ignacio Ramírez “El Nigromante”, “Dios no Existe”, pero, respetuoso en las creencias ajenas ofreció borrarla si ofendía los sentimientos de los católicos.

            HONORES RECIBIDOS DE MÉXICO Y DEL EXTRANJERO.

            Fue miembro fundador del Colegio Nacional, y miembro de la Facultad de la Universidad de Chile, titular de la Medalla de Oro de la Asociación de Arquitectos Americanos; recibió el premio Nacional de Artes y Ciencias de México; fue miembro activo de la Academia de Bellas Artes de la República de Argentina, y miembro de Honor y socio de número de Sociedad de Etnografía e Historia de Bolivar, miembro de honor de la American Academy Of Arts and Letters, miembro de Nacional Institute de Arts And Letters de Estados Unidos de Norteamérica y miembro de número de la Academia de Artes de Berlín.

            DIEGO RIVERA EN LA INMORTALIDAD.

            Sus últimas horas de vida, tras de la crisis de su enfermedad localizada en el corazón, dio muestras de ánimo firme y sereno. Ya con anterioridad había pedido que sus restos mortales fueran  incinerados  y revueltas sus cenizas con las de Frida Kahlo, su tercera esposa fallecida hace algunos años. Expiró en su estudio, estando a su lado su cuarta esposa, Ema Hurtado, quien aceptó el ofrecimiento del gobierno de la República para que el genial pintor recibiera sepultura en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

            ¡Diego Rivera descansa allí, al lado de otros mexicanos distinguidos, y su recuerdo inmortal vive en el corazón de sus admiradores en todo el mundo!
           
NOTICIERO GRÁFICO, México, D.F. diciembre de 1958.
  REVISTA ISTMEÑA,        Salina Cruz, Oax. Enero de 1958.








sábado, 24 de octubre de 2015

BIIDA NACIA. La partera del pueblo.


BIIDA NACIA. La Partera del Pueblo.

La conocimos como Biida Nacia. Biida  se dice en zapoteco a la abuelita –su nombre verdadero era Ignacia y nunca supimos sus apellidos—; delgada, un poco más morena y alta que las mujeres del pueblo, cabello ensortijado, nariz un poco prominente, revelaba una lejana ascendencia  afrozapoteca .Vivía en una casita situada en la loma de la tercera sección (actual parte de la 2ª),y era la partera más reconocida del  pueblo; había asistido a la mayoría de las  mamás en los trabajos de parto y la verdad que todo mundo le estaba muy agradecido por sus conocimientos y habilidades. Desde que tengo memoria recuerdo que mi mamá me dijo que la saludara siempre con mucho cariño como si fuera mi verdadera abuelita, y así lo hice en toda ocasión que me la encontraba. Ya en uso de razón me platicó mi mamá que Biida Nacia fue la partera que la ayudó a traerme al mundo.
Un amigo de la infancia me hizo el siguiente relato de una de las proezas de Biida Nacia:
Las señales preliminares del parto aparecieron alrededor del mediodía.  Por algún motivo fueron  aceptados  al principio los servicios de una partera vecina que se ofreció a atender el parto. Un médico sólo se encontraba a más de 40 kilómetros, en Ixtepec ó Juchitán. Quizás pensarían mis padres que siendo  el quinto alumbramiento  y que ninguno de los anteriores había ocasionado problemas, éste que se anunciaba iba a resultar  igual y sin complicaciones. Transcurrieron las horas y los signos y síntomas  del próximo alumbramiento se hicieron evidentes. Los recursos elementales estaban preparados: abundante agua hervida, jabones, alcohol, agua oxigenada, aceite, toallas y sábanas. También una cinta  roja, que se usaba para atar el ombligo, pues la sabiduría popular conocía que  la cinta    estaba teñida  con  un colorante químico  de propiedades antisépticas. Estaba demostrado que los orificios practicados en los lóbulos de la oreja s de las mujeres para colgar los aretes no se infectaban si se dejaban cicatrizar colocándoles un hilo rojo.
Ya entrada la noche se hizo preocupante la situación. La partera puso en práctica sus sin duda escasos conocimientos; ensayó posturas, masajes en el vientre, fomentos y quién sabe cuánto más sin ningún resultado. Las horas transcurrían y la angustia empezó a apoderarse  de la familia reunida. Mi abuela materna, mujer de carácter decidido, ante la incompetencia de la partera que se declaró impotente, ordenó llamar urgentemente a Biida Nacia, su partera preferida, quien acudió presurosa y se hizo cargo de la situación. Sus primeras palabras fueron de aliento y esperanza para la parturienta que estaba casi al límite de su resistencia. La  examinó cuidadosamente, se aseguró de que el material necesario   estuviera en orden y salió de la estancia. Llamó aparte a mi padre y con voz queda y muy seria le dijo que el caso estaba muy difícil, pero que iba a hacer todo lo posible para salvar la situación.  Regresó presurosa a atender a la parturienta. Palpó el vientre adolorido, acomodó  la criatura como mejor pudo pues ésta venía en posición podálica, es decir, con los pies por delante. Quién sabe cuántas maniobras habrá realizado Biida Nacia en tan apremiante situación. Recordó sin duda su experiencia de cientos de casos, algunos tan difíciles como el actual.
Los minutos transcurrieron tensos. Hacia la medianoche la sorpresa conmocionó a los presentes. El grito de triunfo del recién nacido llenó la casa y los más no pudieron contener las lágrimas de alegría. La partera anunció emocionada que había nacido un robusto varón, a quien previamente  había propinado una buena nalgada  --bien merecida--, para provocar el llanto. Eran los primeros minutos del 12 de noviembre de 1933.



sábado, 17 de octubre de 2015

EDUCACIÓN PUBLICA EN SANTA MARÍA PETAPA, OAX. MEXICO

  EDUCACION PÚBLICA EN SANTA MARIA PETAPA, OAX.

En la segunda década del Siglo XX,  como resultado de las transformaciones operadas por el movimiento revolucionario iniciado en 1910, se inició una intensa movilización a lo largo y ancho de  la República Mexicana en  favor de la educación pública, destacándose  la atención prestada a las escuelas primarias en el medio rural.

El 13 de febrero de 1919  (*) se instaló en Santa María Petapa, Oax.,  la  primera escuela pública de la comunidad, en un local del antiguo edificio del palacio municipal que actualmente, ya remodelado,  ocupa la casa parroquial .El plantel recibió  el nombre de Escuela Primaria Rural “Vicente Guerrero”, y estuvo atendida por un solo maestro desde su fundación hasta finales de los años cuarenta, en que se impartieron los cursos del primero al cuarto grado Desde entonces perteneció a la circunscripción de la Inspección Escolar Federal con sede en Matías Romero, Oax. Entre los primeros maestros que tuvieron a su cargo la Escuela mientras fue de un solo maestro  y permanecieron varios años en la comunidad,  se recuerda a Hilarión Cruz,  Hermilo Ordaz, Félix Aragón  y Leopoldo Castillo Meneses.

Anteriormente no existió ningún tipo de escuela  en el pueblo. El señor  Francisco Vásquez, que tenía su casa  donde termina actualmente  hacia el oriente la calle  Independencia,  impartía clases elementales de escritura y lectura a contados niños y niñas. Eran muy pocas  las  familias que estaban  en condiciones de dar a sus hijos una educación rudimentaria. 

La primera  escuela funcionó en el local antiguo que le prestó el Ayuntamiento  hasta 1938, año  en que se construyó el actual palacio municipal. Era una tejabana de dos aguas, de paredes de adobe y piso de ladrillo rojo cuadrado; una mitad longitudinal, la del lado poniente, prácticamente una galera,  servía de salón múltiple en donde se distribuían los grupos del primero al cuarto año. La otra mitad que queda hacia el oriente servía de corredor con  gruesas columnas de ladrillo. El edificio ha de haber sido construido en el siglo XIX cuando el pueblo fue elevado a la categoría de municipio libre. Todavía en 1945 cuando las autoridades del municipio ya tenían años de haberse  cambiado  a su nuevo edificio, una de las cárceles de reja de madera cuadriculada, seguía instalada, aunque en desuso, en el extremo sur del edificio escolar. Un año después fue demolida y convertida en salón de clases.

Los mesabancos de madera  eran enormes, cabían en ellos cómodamente seis  o más alumnos,  estaban pintados de color gris, y fueron construidos, lo mismo que los pizarrones,  por  carpinteros de la localidad, entre los que destacó el señor Toribio Gallegos. El grupo de 4° año trabajaba en dos mesas rectangulares. Los mesabancos para dos alumnos fueron adquiridos a finales de los años cincuenta.

A raíz del conflicto civil-religioso  que se produjo en la República durante  los años 1926-1928  y que trajo como consecuencia la salida del párroco y la suspensión temporal del culto,  el curato de la iglesia local se convirtió en salones de clase. En ese periodo un comité de ciudadanos católicos tuvo a su cargo las instalaciones parroquiales. Después de 1938, cuando las oficinas municipales se trasladaron al nuevo palacio, la escuela se concentró en su antiguo local.

El  maestro Castillo Meneses, juchiteco,  graduado en la Escuela Normal Rural de Comitancillo, Oax.,  llegó a Petapa hacia 1946. Anteriormente había prestado sus servicios en la comunidad de La Maceta del municipio de Santo Domingo Petapa.  Desde el inicio de su gestión se notó un cambio positivo en la labor de la escuela dentro de la comunidad. Se trabajaba entonces el horario discontinuo; maña y tarde. Estableció la escuela nocturna para adultos; los alumnos estudiaban  a la luz de candiles de petróleo improvisados con botellas, porque no había luz eléctrica. Impulsó el deporte de básquetbol. Estableció la hortaliza escolar en el terreno, reserva territorial del Municipio, ubicado detrás del actual palacio municipal y rehabilitó parcialmente el jardín municipal. Los actos cívicos como el homenaje a la bandera los lunes de cada semana, los desfiles del 16 de septiembre y 20 de noviembre cobraron nuevo impulso, así como las pequeñas obras de teatro con temas de la Independencia y la Revolución, en las que participaban no solamente los niños de la primaria sino también los adultos de la escuela nocturna; las llamaban “comedias”. Los cantos escolares eran apoyados por músicos de la localidad. Se elaboraba el periódico mural con regularidad. Gestionó la construcción de la Casa del Maestro, una modesta tejabana que estuvo ubicada en donde  está  actualmente el Jardín de Niños “Emiliano Zapata”.

Entre los alumnos de la primera generación de cuarto grado que formó el profesor Castillo Meneses se recuerdan los siguientes: Albino Tomínez, Concepción Mendoza, Tecla Santiago, Héctor Flores Villanueva, Efraín Mendoza Carvajal,  Esteban Martínez, Fernando Ordaz, Aurelio Altamirano Hernández, Pedro Tonel, Honorio Vásquez Martínez, Alejandro Nájera, Carlos Heredia, Simón Dehesa, Esteban Mendoza.(*)

En 1947, un alumno de esta primera generación, Aurelio Altamirano Hernández, obtuvo una beca para estudiar en la Escuela Normal Rural de Comitancillo,Oax.,y en 1953 obtuvo el Primer premio en el Concurso de la Canción Tehuantepecana,  efectuado  con motivo de la celebración del Primer Centenario de la Sandunga. Estos hechos fueron reconocidos como éxitos plausibles de la  nueva generación.

Una feliz coincidencia hizo que la escuela del pueblo tuviera su gran oportunidad de progresar.  Era director de la misma el maestro Castillo Meneses y funcionario de la Secretaría de Educación Pública el maestro Gustavo C. Hermesdorf, nativo de Santa María Petapa. En una de sus visitas al pueblo, adonde acudía para visitar a su señor padre, Don Erasmo C. Hermesdorf,  el maestro Gustavo  tuvo conocimiento de la  brillante actuación del Director, quien era a la vez el único docente y se daba abasto para atender las labores administrativos y docentes; y aun así  todavía le quedaba tiempo para realizar  las tareas comunitarias. Los dos hombres simpatizaron, pues ambos fueron siempre entusiastas, de ideas avanzadas, incansables trabajadores de la educación. De su encuentro surgió la idea de construir un nuevo edificio escolar.

El apoyo empezó a fluir, tanto del nivel federal (SEP) como del estatal a través de la Dirección Federal de Educación y de la Inspección Escolar de Zona. Se aumentó la plantilla docente y el maestro  Castillo Meneses quedó como director efectivo, con más disponibilidad de tiempo para atender sus múltiples tareas educativas. A principios de la década de los  ‘50 la Escuela  Primaria Federal “Vicente Guerrero” era considerada como de organización completa, con una plantilla suficiente para atender los grados del primero al sexto. Acudían  alumnos de las poblaciones vecinas de El Barrio y Santo Domingo Petapa a terminar sus estudios de Primaria superior en este plantel. Formaron  parte del  primer cuerpo docente, entre otros,  los profesores Juventino Martínez, Mario Takahashi, y la maestra Nory Estudillo Rosas,(*). La biblioteca escolar adquirió centenares de volúmenes selectos, cuyo catálogo parcial puede verse en el opúsculo intitulado “Breve Lista de Obras Recomendables”, publicado  por el maestro Gustavo C. Hermesdorf.

Fue muy importante la participación de los sucesivos  Comités de Educación que se organizaron  para  fortalecer la acción de la Escuela en la comunidad. Se distinguieron  en esta labor: Cipriano Martínez, Aurelio Brabilla, Salomón Ramírez, Francisca Vásquez, Adolfo Poblete, Luis Martínez, Pedro Orozco y Aristeo P, Flores, entre otros ciudadanos.

Se organizó también la Sociedad “Amigos de la Escuela”, que presidió don Erasmo C. Hermesdorf. Colaboraron activamente en esta organización además de los miembros del Comité de Educación las siguientes personas: Manuel Cruz,  Cipriano Vásquez, Roberto Celaya,  Martín Liceaga,  Alejandra Rivera, Lauro Mendoza,  Fernando Altamirano y varios ciudadanos más. Los ejecutantes de la Marimba “Yoloxóxhitl”, Leopoldo Brabilla, Alfredo Mendoza, Anatolio Hernández y Adalberto Mendoza, apoyaron con la ejecución de bailables  a los grupos escolares que participaron en los concursos regionales.  

Hacia 1950, dos alumnos más de la primera generación de cuarto grado del maestro Castillo, Efraín Mendoza Carvajal y Cenorino López Martínez, se habían trasladado a la capital de la república, donde continuaron sus estudios y en 1954 empezaron a laborar como maestros de educación primaria.  

En  marzo de 1954, Aurelio Altamirano Hernández se incorporó al equipo del maestro Gustavo C. Hermesdorf, en las oficinas centrales de la SEP, en donde colaboró muy cercano al maestro hasta  diciembre de 1956. Por esa misma fecha, cuatro  destacadas alumnas: Zoyla Poblete,  Rufina Brabilla Canseco, Lorenza y Etha Vásquez Mendoza estaban laborando ya como maestras de educación primaria, y otros ex - alumnos distinguidos, Andrés Martínez, Tizoc Vásquez, Fernando Ordaz, Feliciano Jiménez  y Juan Cruz,  se sumaron  a las filas de los trabajadores de la educación. Los integrantes de esa nueva generación se integraron en la Sociedad  de Estudiantes Petapenses,  que inauguró sus actividades  en  diciembre de 1956 

En 1955 la Escuela fue abanderada por las autoridades civiles, militares  y educativas en una brillante ceremonia que congregó a numerosos personas  del pueblo y de las localidades vecinas. Portó la bandera nacional la Señorita Silvia Vásquez Rivera.

El proyecto de la construcción del nuevo edificio escolar fue elaborado por el  ingeniero (*) comisionado por la Secretaría de Educación Pública. La primera piedra  fue colocada en 1951. Estuvieron presentes en el acto protocolario  las siguientes personas: Sr. Cipriano Vásquez , Presidente municipal (*); don Erasmo C. Hermesdorf, Presidente de la Sociedad “Amigos de la Escuela”;el Ingeniero comisionado por la SEP;  el Inspector Escolar de la Zona, Prof.. Rosalino Fuentes (*) Saynez ; y los señores Adolfo Poblete, Luis Martínez y Jesús Caba. El profesor Gustavo C. Hermesdorf  tomó las fotografías históricas del acto. Inició los trabajos un maestro albañil de El Barrio,(*).

Poco tiempo después, el profesor Castillo Meneses se trasladó a Santo Domingo Petapa, lugar de residencia de su familia y siguió conservando el afecto y reconocimiento del pueblo de Santa María Petapa, que años más tarde le tributó un  emotivo homenaje.

En 1951 se hizo cargo de la Dirección de la Escuela, el profesor Enrique Vásquez Cruz  El Ayuntamiento que estuvo hasta 1953 bajo Administración Civil, con Cipriano Terán, Presidente; Fernando Altamirano,  Secretario, y Víctor Vásquez, Tesorero; continuó los trabajos  y al término de  la construcción de los primeros salones de clase, todos los servicios se trasladaron a su nueva sede. Años  después,  siendo presidente municipal Alfredo Mendoza Vásquez, el Ayuntamiento entregó en comodato el  terreno y  el viejo edificio escolar, propiedades  comunales,  a  un  Patronato  dirigido por frailes  dominicos que se encargaron de remodelarlo y habilitarlo como casa parroquial. Durante breve tiempo estuvo instalada allí la Casa de la Cultura.

La Escuela Primaria de este lugar ha sido semillero de profesionales y dirigentes sociales que han alcanzado notables posiciones  en la vida pública.  A la lista de ex – alumnos que hemos mencionado  agregaremos los nombres siguientes de una nueva generación:

Luis Brabilla Ramírez, Profesor Normalista que se desempeñó como docente e  Inspector Escolar de Zona; actualmente jubilado.

 José Altamirano Hernández, Profesor Normalista, Psicólogo y Licenciado en Pedagogía, que se desempeña como Inspector Escolar de Zona, con 50 años de servicio;

Ángel Vásquez Santiago. Líder campesino. Dedicó sus esfuerzos a la defensa del patrimonio territorial del Municipio, afrontando peligros como ocurrió en los momentos  críticos de la invasión de los terrenos de Guivicía, en los años cincuenta. Fue Presidente Municipal, durante su gestión se dio prioridad al problema del agua potable y la organización del Comisariado de Bienes Comunales.

Cipriano Vásquez Carrasco. Líder  Campesino. Asumió la Presidencia Municipal,  contribuyendo a mantener  la estabilidad política en el Municipio y  la defensa del patrimonio territorial en los conflictos con los Municipios vecinos.

Eduardo Vásquez. Líder campesino. Fue Presidente Municipal y se ha distinguido por su participación en la organización del Comisariado de Bienes Comunales y la defensa del territorio municipal.

Germán Juárez Mendoza, Contador Público, dos veces Presidente Municipal y actual Diputado en la Legislatura del Estado, iniciador  de los trabajos de   pavimentación de las calles, drenaje, alcantarillado y agua potable, y un decidido impulsor de la educación popular; decidido defensor de los bienes comunales del pueblo.  

Julián Cruz Altamirano, Contador Público. Se ha desempeñado como Jefe de Servicios del Instituto Mexicano del Seguro Social en las Delegaciones Regionales del IMSS en los Estados de Veracruz  y  Jalisco. Actualmente es funcionario de la Delegación Regional del IMSS en Veracruz – Norte.

David Martínez Carrasco, Ingeniero, actual Presidente Municipal, que está dando impulso, entre otras áreas del desarrollo municipal,   a las obras de urbanización y  mejoramiento de la infraestructura  escolar,  a la  electrificación en el área  urbana y suburbana,  e importantes gestiones en materia de procesamiento de aguas residuales y vías de comunicación. Mantiene la honrosa tradición de defensa del patrimonio territorial del Municipio;

Rolando Cruz Altamirano, Ingeniero químico. Radica en Bratislava, capital de la República Eslovaca, que antes formaba parte de Checoslovaquia. Además de sus actividades profesionales en la industria, promueve la música folklórica mexicana (mariachis) con elementos de aquel país y han participado en el Festival Internacional que se celebra en Guadalajara, Jal.

Los hermanos Lauro y Belisario Mendoza Sosa, que han tenido un alto desempeño en su carrera profesional, y constituyen un buen ejemplo  de la proyección social que han alcanzado los alumnos egresados de la Escuela petapense.

Ramón Cruz Altamirano, Doctor en Ciencias, catedrático universitario. Actualmente es Director Regional del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) Zona Centro que abarca siete Estados.

Lilia Cruz Altamirano, Socióloga y Maestra en Ciencias. Actualmente  realiza el  Doctorado en Ciencias. Viaja a diversos partes  de la República y de países  de Sudamérica en trabajos de investigación.

Otros distinguidos ex - alumnos, algunos aun  poco conocidos por ahora, y otros en franco camino de desarrollo,  luchan actualmente por ocupar posiciones relevantes como dignos herederos de la  cultura del esfuerzo que ha distinguido a las generaciones forjadas  en nuestra Escuela Primaria Federal “Vicente Guerrero”.







ALGUNOS DATOS PARA LA MONOGRAFÍA DEL PUEBLO DE PETAPA

ALGUNOS DATO S  PARA LA MONOGRAFIA DEL PUEBLO DE PETAPA                           
Fragmento de un lienzo histórico de Petapa, Oax.


“Por el rumbo dicho del Norte se halla situado, en templado temperamento, el Pueblo de Santa María  Petapa,  distante de su Capital, doce leguas, hay en el  convento de Santo Domingo, con cura de dicho Orden,  que administra a su corto Vecindario de Indios, ejercitado en el cultivo de la tierra.” OAXACA. Escenarios de su Historia. Pág. 63. Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca. Proyecto Editorial Huaxyácac.  1997.   (Tomado de Villaseñor y Sánchez, Joseph Antonio de. Theatro americano, descripción general de reynos y provincias de la nueva España. 2 tomos. Imprenta de la Viuda de Joseph Bernardo de Hogal. Edición facsimilar. México, D.F. 1952. Editorial Nacional. Pp- 184-186.)

Cl.IMA.                                                                      

El clima predominante en la región es cálido  subhúmedo, con lluvias en verano. En primavera y verano sopla el viento  sur ; es notable  la duración del temporal cuando predomina el viento sur ( julio, agosto y septiembre); y en otoño e invierno  sopla el viento norte, con lloviznas, noviembre, diciembre y enero). La temperatura media es de 24ª C.
                                                                   
Iglesia de la Asunción de María.  Villa de Petapa, Oax. Construida 
por los dominicos en 1700. Sede de uno de los 8 conventos  del Edo. 
de Oaxaca. En invierno las nubes cubren La Guacamaya y Tres
 Picos, montañas emblemáticas del paisaje de la región.

                                    
OROGRAFIA EHIDROGRAFIA.

El rìo de Petapa nace en las montañas de Guevea, situadas hacia el Sur., en la colina llamada Guigo daa, se dirige hacia el norte hasta desembocar en el rìo Malatenco, afluente del Rìo del Corte y este a su vez afluente del río Coatzacoalcos.
Hacia el norte, occidente y  oriente del pueblo hay formaciones montañosas. Hacia el sur hay lomerìos que pertenecen al municipio de El Barrio; las de occidente pertenecen al municipio de Santo Domingo Petapa. De   Loma Colorada, punto trino que colinda con El Barrio y Sto. Domingo hacia el norte, en el punto medio entre la montaña de Tres Picos (Guetzuna  y el cerro de la Guacamaya (guebehua) se encuentra la línea divisoria  del territorio de Santa Ma. Petapa hacia el oriente, la porción occidental es de Sto. Domingo Petapa. Hacia el oriente se encuentra un conjunto de pequeños cerros que se conoce con el nombre de La Majada, mismos que corresponden al municipio de Petapa. Al pie de estos cerros  existieron varias   lagunas  actualmente desaparecidas; todavía hacia mediados del siglo XX había una de regular dimensión en el lado poniente y hacia el lado sur varias  lagunetas, restos de lagunas más extensas. A esta circunstancia se debe el nombre de Lagunas con que  se bautizó la estación  establecida en el lugar cuando se construyó la vía férrea  del  Istmo conocido como Ferrocarril Nacional de Tehuantepec.


EL AGUA POTABLE.

En 1940 se introdujo el agua potable en Santa María Petapa, Santo Domingo Petapa y El Barrio. Se aprovecharon los manantiales ubicados a aproximadamente 15 kilómetros  en la montaña del municipio de Sto. Domingo. Se utilizó tubería de acero de 6” recubiertas de fibra y asfalto para protegerla de la corrosión. La red se conoce con el nombre de “·Charis”, en recuerdo  del general  juchiteco Heliodoro Charis Castro, quien gestión+o y obtuvo el apoyo del gobierno federal para la introducción del agua potable en estos poblados. Antes de la introducción del agua por tuberías, la población se surtía de agua de pozo ubicados a la orilla del río. Se trasladaba en cántaros de barro, cubetas de lámina galvanizada y en tambores de 200 litros en carretas tiradas por bueyes.

INCENDIOS EN LA SERRANIA.

En 1943 hubo grandes incendios en la serranía  occidental de Santo Domingo y del sur hacia Guevea y Guienagati, donde se ubican los manantiales que alimentan el rìo de Petapa. El incendio se originó en la región norte, por el rumbo de la sierra mixe y duró varios meses. La destrucción de bosques fue enorme. Al siguiente año, 1944,  con las lluvias de verano, hubo un crecimiento desmesurado del río grande y los desbordamientos inundaron toda la parte baja de los sembradíos ubicados al norte de la población, Hubo pérdidas considerable de tierras aptas para agricultura, que fueron prácticamente lavados por el río, quedando sólo extensas playas y lechos de piedras o cantos rodados. A partir de ese año (1944) el caudal del río fue disminuyendo año con año, al grado de que hacia 1960 el escurrimiento apenas llegaba a la décima parte del caudal de los años 40. 

FLORA

FLORA El guapinole, conocido con el nombre de biu gu en zapoteco  petapense, se encuentra también en Chiapas, en la región de Tuxtla Gutiérrez.  Cito aquí el párrafo del libro en que un viajero europeo refiere su hallazgo: …”Recogimos varias vainas y drupas desconocidas para nosotros, entre ellas la fruta del guapinol (Himenea  courbaril?) que contiene una harina alimenticia  de color amarillo-verdoso.”(*)
*Dollero, Adolfo. México al Día. Imprenta de la Vda. de Ch. Bouret. Pag.738. París-México, 1911.

El vocablo Petapa es conocido en varias regiones del sur del país. En el mismo libro  se  menciona la existencia de una hacienda llamada Petapa, ubicada  en el camino  de  Tuxtla Gutiérrez al poblado de Jalisco.  Por el rumbo de Jáltipan, en el estado de Veracruz, existe un  predio denominado Petapa en el área  de las explotaciones azufreras.
 El historiador José Antonio Gay al referirse  a José García Caballero , provincial dos veces de la Orden de los dominicos y asistente real en las oposiciones de la catedral de Oaxaca (finales del siglo XVIII), menciona que “Este religioso, invitado por  el sabio mexicano D. Antonio Alzate, se propuso investigar si Oaxaca producía el ámbar amarillo, tan estimado en Europa y México como rico pero exclusivo producto de la Arabia. Sabido es que antiguamente se creía que fuera éste un mineral, y que el doctor Hernández así lo calificó hablando del aposo lani o ´collar de cuentas que halló entre los indios. Sabido es también que en Prusia se encontraban bajo tierra depósitos abundantes de ámbar endurecido, del que se hacía un comercio activo en toda Europa. Pues bien, este religioso Caballero investigó que hacia Tehuantepec, por Petapa y en toda la tierra caliente, crecen ciertos corpulentos árboles conocidos con el nombre de cuapinoles, los cuales por sus ramas y tronco destilan un humor blanco que después toma, según él afirma, el color y la consistencia del sucino. Las raíces arrojan el mismo licor, que depositado a poca profundidad dentro de la tierra, con el transcurso del tiempo se endurece. Acaso así se haya formado el ámbar de Prusia y Arabia. De la tierra lo extraían los indios para venderlo en Tehuantepec y en Oaxaca como incienso, y algunas pequeñas cantidades se remitían a España como verdadero jarabe. El señor Alzate pudo conseguir que se lo remitiesen en estado de liquidez y preparó con él excelentes barnices. En fin, según presumía Caballero, la goma del cuapinole es verdadero ámbar, y pudo utilizarla el comercio cuando se servían de ella únicamente en las boticas.”(*)
En la actualidad se sigue obteniendo este producto en Petapa, aunque en pequeña cantidad y se expende como sahumerio o incienso. Los árboles de cuapinole  (nombre náhuatl, en zapoteco se llama biu gu) son escasos, no se cultivan, crecen silvestres y parecen estar en peligro de extinción como otras especies vegetales que en esta región son especies únicas, ejemplo: el árbol de  purga, especie aun no clasificada y verdaderamente rara, el guayabo enano o behuí nguetu, el yaa la nguiá que produce bálsamo y otras especies más.
(*) Gay, José Antonio. Historia de Oaxaca. Editorial Porrúa, México, 2006. Pág. 590.
Fragmento de un lienzo histórico de Petapa, Oax.

EL NOMBRE DEL PUEBLO DE PETAPA

El documento conocido como Plano jeroglifico de Santiago Guevea., en la página 17 hace referencia al Río de Petapa, de donde deriva el nombre del pueblo de Santa María  Petapa.)
 “La figura siguiente, cuarta (No. 5 en B) (véase grab. 2), se llama en la copia A Nisa quiego daa Agua del Río Petapa, en la copia B, abreviadamente, Quego daa, “río de petapa”, y en mexicano, Petlapan el nombre mexicano significa “ junto al agua de la estera de paja”, o “río de la estera de paja”, y lo mismo respectivamente, dicen los nombres zapotecas Guego daa o  Queco daa “ río de la estera”, niza quiego daa, “agua del río de la estera”. La figura muestra en la copia B (grabado 2) una colina chata, en la cual crece un árbol. Al agua se le trata de representar mediante una faja de color azul al lado izquierdo de la colina. En A (grabado 10)vemos también en color azul, agua que corre a la izquierda, y junto a ella (o junto a su manantial), un árbol frondoso. Nos parece  algo extraño el nombre”Agua del petate (estera) de paja”: pero se explica por el hecho de que para los mexicanos, el petate era, abstracta y fonéticamente, lo “plano, reluciente, liso.” Conforme a este sentido, podríamos traducir la expresión como “junto al agua tersa” o “río terso.” Por esta causa, también en diversos puntos del territorio mexicano-centroamericano se presenta como nombre geográfico el de  Petlalpan, Petapa. En contraste con los demás jeroglíficos en que entra como elemento el agua, ésta no está dividida en corrientes, sino con superficie tersa.
 “Seguro es que el árbol que se levanta junto al manantial también tiene significado. Tal vez debemos pensar en particular en un árbol que contenga en su nombre la voz Petatl, como los dos árboles llamados pepetla chiquiuitl, que Hernández describe como de Mayanallan, es decir, de los distritos de tierra caliente de Tepecuacuilco en el Estado de Guerrero.”
Debe  haber existido un plano jeroglífico de Santa María Petapa. No se tiene ninguna noticia de donde pudiera ser encontrado, por lo que es posible que  esté desaparecido. Petapa era  ya un pueblo de consideración en 1540, cuando el virrey D. Antonio de Mendoza ordenó la elaboración de las relaciones de los diversos pueblos del Virreynato. Ver la Relación de Tehuantepec.
Los nahuas o mexicanos, cuando dominaron la región istmeña y centroamericana, tradujeron al idioma náhuatl los nombres autóctonos. De esa manera “gueego daa” o “guigo daa” ( “diago daa”en dialecto petapense) traducido como “río de la estera” se transformó en Petatlpan, “río del petate”, como también ocurrió con “gui sii” (guee see en dialecto petapense) traducido como “cerro del tigre”, se transformó en  “Tecuani tepec”cerro del tigre. Otros ejemplos de estas traducciones son, en el Istmo: Juchitán, del zapoteco “Lahui  Guiee” ó “Laachi guieé” al náhuatl  Xochitltlán; Tlacotepec, del zapoteco “Guishi bicuche” o “Xibi” cuche” al náhuatl  “tlacote tepec”. Otros pueblos que se formaron posterior a la dominación azteca o que por su ubicación o significación no fueron objeto de traducción toponímica, conservaron sus nombres originales en zapoteco: Guevea, Guienagati, Laollaga, etc.

 En Centroamérica, en la República de Guatemala,  en el Departamento de Amatitlán  una importante ciudad se llama   San Miguel Petapa. El nombre se ha de haber basado indudablemente en las características del río aledaño, como ocurrió en Santa María Petapa, por traducción directa al idioma mexicano.
Existe una versión errónea sobre el origen del nombre de Petapa, que lo atribuye a palabras zapotecas “bi” (viento) y “tapa”(cuatro), supuestamente porque en el lugar soplan los cuatro vientos. La verdad es que los vientos predominantes en la región son el “norte”, que soplan en otoño e invierno, y el “sur” que sopla principalmente en el verano. La tradición oral, ampliamente conocida hasta mediados del siglo XX, conserva el nombre de “guigo daa” o “diago daa” como nombre autóctono de Petapa.  Este vocablo tiene su equivalente en  la lengua mexicana, que es  “petatlpan” con la connotación general de “río terso” o “río extendido como petate”, el cual sirvió como elemento toponímico en otros lugares, como en Centroamérica, en donde no se habla el zapoteco y la influencia náhuatl fue determinante en la nominación de los lugares. En ningún documento antiguo se menciona la palabra “cuatro vientos” en relación con el nombre de Santa María Petapa. La versión escrita conocida procede de un  artículo periodístico que escribió Ida Apendinni en el diario  Excelsior sobre la remodelación del templo  católico de Petapa. También aparece dicha versión en la monografía  de los municipios” editada por INEGI . Es de suponerse que la información recopilada provino de personas que no conocen los antecedentes históricos del pueblo. El nombre de pueblo deriva de Petatlpan (del nàhuatl petlatl , petate, estera  o extendido; y  pan rìo. Su nombre original en zapoteco es guigo daa o guego daa, que significa rìo del petate, (guigo o guego igual a rìo y daa que significa petate). En la variante zapoteca petapense, que se habla en  Petapa ( Santa Maríia y Santo Domingo, Guienagati y Guevea)  se pronuncia dyago daa,en donde dyago  ò dyaco significa rìo. La fuente documental en que se encuentra  el nombre del rìo que le diò nombre al pueblo es el conocido como còdice o Lienzo de Santiago Guevea (1) en el que se describe el cerro en que se ubica el manantial que da nacimiento al rìo.
Es importante mencionar que  los aztecas siguieron utilizando el nombre de rìo extendido o rìo de petate en otras localidades de su extenso dominio. Asì se sabe de San Miguel Petapa, en el departamento de Amatitlàn ,  Guatemala, en donde ciertamente no se habla zapoteco y sobreviviò el nombre  de Petapa, de origen nàhuatl.
Los aztecas, cuando  interactuaron con la cultura  zapoteca , hicieron la traducción  de los nombres zapotecas al nàhuatl y fue asì como quedaron en la memoria colectiva  las dos denominaciones para los pueblos màs antiguos. Otros  como Guienagati, Guevea y  Guichicovi  conservaron su nombre zapoteca, ya sea porque su formación fue más reciente o no fue mayor la influencia azteca en su desarrollo.